Putin pidió pruebas sobre el dron en Rumania tras el impacto en Galati, mientras Bucarest denunció una ataque grave y aseguró que presionarán aún más a Rusia
Vladimir Putin respondió al incidente en la ciudad rumana de Galati con un pedido directo de pruebas a Bucarest, después de que un dron impactara contra un edificio residencial y dejara dos heridos. El presidente ruso sostuvo que Moscú no aceptará una atribución sin un examen previo del artefacto.
El episodio ocurrió el viernes 29 de mayo en Galati, ciudad del este de Rumania cercana a las fronteras con Ucrania y Moldavia. El impacto provocó un incendio, la evacuación de unas 70 personas y una reacción inmediata del Gobierno rumano y la comunidad internacional.
Durante una rueda de prensa al cierre de su viaje de tres días a Kazajistán, Putin afirmó: "Nadie puede determinar el origen (del dron) hasta que se realice un examen de ese aparato". El mandatario indicó que había sido informado poco antes de hablar con la prensa y evitó anticipar una conclusión sobre lo sucedido.
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Bucarest calificó el hecho como una escalada grave y convocó al embajador ruso. El presidente Nicușor Dan reunió al Consejo Supremo de Defensa, mientras el Ministerio de Defensa informó el despliegue de dos cazas F-16 durante la alerta aérea.
"La Federación Rusa ha cometido un acto grave que puso en peligro la vida de ciudadanos rumanos en territorio rumano. Se trata de una escalada inaceptable, que no se tolerará y que no quedará impune", afirmó Dan en X. Su declaración acompañó el reclamo oficial ante la OTAN y la Unión Europea.
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Putin, por su parte, aseguró que Rusia está dispuesta a "realizar una investigación objetiva". También planteó una comparación con episodios previos en países vecinos de Ucrania, donde inicialmente se atribuyeron drones a Moscú. "Posiblemente, se trate de una situación parecida", indicó.
La portavoz de Exteriores de Rusia, María Zajárova, acusó a los países occidentales de hacer "ruido" alrededor del incidente. La funcionaria minimizó el ataque y resaltó el ataque mortal contra una residencia de estudiantes en la región ocupada de Lugansk (territorio ucraniano ocupado por Rusia), donde murieron 21 personas.
Desde Bucarest, la ministra Oana-Silvia Toiu sostuvo que tenía "confirmación del Ministerio de Defensa Nacional de que el dron que se estrelló contra un edificio residencial en Galati era de origen ruso". También afirmó: "Rumania actuará con la máxima determinación para aumentar la presión internacional sobre la Federación Rusa con miras a lograr un alto el fuego inmediato y completo".
La OTAN y la Comisión Europea condenaron el hecho, mientras Ucrania expresó apoyo a Rumania. El caso quedó bajo escrutinio regional porque, a diferencia de hallazgos anteriores de fragmentos de drones en territorio rumano, esta vez el impacto dejó heridos en un país miembro tanto de la Alianza Atlántica como de la Unión Europea, lo cual puede dar paso a escaladas de tensión aún mayores.