Señales del Pacífico ecuatorial abren dudas sobre lluvias, temperaturas y episodios de frío puntual durante el invierno argentino de 2026
El posible regreso de El Niño plantea una pregunta concreta para millones de personas: qué pasará con el invierno argentino si el Pacífico ecuatorial sigue calentándose. El pronóstico climático trimestral anticipa más calor promedio y un reparto desigual de las lluvias, con regiones húmedas y zonas secas dentro del mismo país.
Para junio, julio y agosto de 2026, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de Argentina difundió su Pronóstico Climático Trimestral. El informe ubica el trimestre bajo señales de temperaturas superiores a lo habitual en gran parte del centro y norte del territorio.
La atención también se concentra en el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), conocido como El Niño. De acuerdo con el SMN, los modelos dinámicos y estadísticos estiman cerca de 60% de probabilidad de desarrollo de una fase cálida durante mayo, junio y julio de 2026.
El escenario previsto no significa la desaparición del invierno ni la ausencia de jornadas frías. Un pronóstico trimestral describe promedios climáticos, por lo cual pueden ocurrir irrupciones de aire polar, heladas o descensos bruscos durante algunos días.[img1]
Las mayores probabilidades de temperaturas superiores aparecen en el Noroeste Argentino, región formada por provincias como Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y La Rioja. Córdoba, Santa Fe, Mendoza, San Luis, Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa también figuran bajo una señal cálida relevante.
En la Patagonia oriental y el sur del país, las temperaturas previstas se mantienen cerca de los valores normales del invierno. En el sur del Litoral, el este de Buenos Aires y sectores del oeste patagónico, el escenario queda entre normal y superior a lo habitual.
Las precipitaciones previstas dibujan una división relevante para la planificación agrícola, urbana y energética. Buenos Aires, La Pampa, el sur de Cuyo y el centro-norte de la Patagonia tienen mayores probabilidades de lluvias superiores a los valores normales.
En contraste, el Noroeste Argentino y el norte de Cuyo atravesarían una estación seca, con precipitaciones escasas o casi nulas para esta época. Ese contraste muestra cómo El Niño puede influir de manera distinta sobre territorios ubicados dentro de un mismo país.
La señal regional coincide con el seguimiento de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos. Su Centro de Predicciones Climáticas (CPC) indicó 82% de probabilidad de formación de El Niño entre mayo y julio de 2026, y 96% de continuidad entre diciembre de 2026 y febrero de 2027.
De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial, El Niño puede alterar lluvias, temperaturas y eventos extremos en distintas regiones del planeta. Ese contexto ayuda a explicar por qué las señales del Pacífico ecuatorial son observadas desde servicios meteorológicos y centros climáticos de varios países.
El interrogante central para Argentina no está solo en la llegada del fenómeno, sino en su intensidad. Los organismos climáticos mantienen bajo seguimiento la evolución del océano y la atmósfera, mientras el invierno avanza con más calor promedio, lluvias desiguales y posibles episodios breves de frío extremo.