Escrutinio cerrado define la segunda vuelta en Colombia y mantiene el debate sobre software electoral, testigos y mesas de votación
El reconocimiento de Iván Cepeda llegó cuando la disputa electoral ya había abierto dos mensajes distintos dentro del oficialismo colombiano. El candidato aceptó el resultado de la primera vuelta, mientras Gustavo Petro mantuvo sus denuncias sobre fraude y software electoral.
La primera vuelta se realizó el 31 de mayo en Colombia, un país con sistema presidencial y balotaje obligatorio cuando nadie supera el umbral requerido. Después del escrutinio, el Consejo Nacional Electoral, CNE, dejó en firme la competencia entre Cepeda y Abelardo de la Espriella.
El organismo electoral informó que De la Espriella obtuvo 10.366.143 votos, equivalentes al 43,3% de la votación válida. Cepeda alcanzó 9.703.921 sufragios, equivalentes al 40,5%, y quedó habilitado para disputar la Presidencia el 21 de junio.
Con esa definición, el escrutinio reemplazó al preconteo como referencia legal para ordenar la segunda vuelta presidencial. En X, Cepeda escribió que, "una vez terminados los escrutinios, reconozco los resultados de la primera vuelta de la elección presidencial".
Petro sostuvo sus reparos después de que Cepeda aceptó el resultado y pidió revisar los sistemas informáticos electorales. El presidente mencionó 5.300 mesas, testigos insuficientes del Pacto Histórico y una posible revisión forense del software de conteo.
En una publicación en su cuenta de X, escribió: "He pedido que la justicia examine con técnicas informáticas forenses los softwares de conteo y escrutinio". Petro también afirmó que "los estafadores cuentan los votos en Colombia", dentro de una acusación política contra operadores electorales.
La Registraduría Nacional del Estado Civil respondió que no existió cierre anticipado del censo electoral, una de las objeciones presidenciales. El censo definitivo incluyó 41.421.973 colombianos habilitados para votar dentro y fuera del país. También rechazó modificaciones al software electoral el 26 de mayo y atribuyó las marcas horarias a archivos para auditores. Además, la Registraduría señaló que los sistemas de información son auditados por partidos, campañas y procesos técnicos especializados.
Tras el primer lugar de De la Espriella, Donald Trump expresó respaldo público y amplió la atención sobre la campaña. Petro respondió que esa posición interfería en decisiones electorales de otro país. Ese episodio incorporó a Washington en una disputa marcada por escrutinio, denuncias presidenciales y validación electoral.
Antes de la segunda vuelta, Cepeda pidió a los principales canales organizar un debate presidencial mientras seguían los reclamos electorales. De la Espriella había exigido previamente el reconocimiento de los resultados, según reportes sobre la contienda presidencial.
El contraste entre ambos mensajes quedó instalado al inicio de la campaña rumbo al balotaje, con resultados oficiales ya declarados. De la Espriella y Cepeda quedaron citados a una segunda vuelta el 21 de junio, conforme a la certificación electoral. El proceso sigue con reclamos presidenciales, respuestas institucionales y una disputa final entre los dos candidatos más votados.