El cierre sanitario por mosca barrenadora reduce el ganado disponible en Texas y empuja a México a engordar y procesar más reses para exportar al norte
El cierre de la frontera estadounidense al ganado vivo procedente de México redujo el flujo de reses hacia los corrales de engorda en Texas y aceleró un cambio productivo al sur de la frontera. La medida sanitaria busca contener la mosca barrenadora del Nuevo Mundo, una plaga cuyas larvas se alimentan de tejido vivo y pueden afectar a ganado, mascotas, fauna silvestre y, con menor frecuencia, personas.
En Estados Unidos, el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (APHIS, por sus siglas en inglés) mantiene suspendidas las importaciones de ganado bovino por los puertos terrestres del sur debido a la presencia de la plaga en México. Este cierre está provocando diferentes efectos a cada lado de la frontera.
La presión llegó en un momento delicado para la ganadería estadounidense. El inventario de ganado y becerros en Estados Unidos fue de 86.2 millones de cabezas en enero de 2026, una reducción aproximada de 300,000 cabezas, equivalente a 0.35% con respecto a 2025. Además, el ganado en engorde cayó 3% frente a 2025, de acuerdo con el Servicio Nacional de Estadísticas Agrícolas del Departamento de Agricultura (USDA).
El menor suministro ya se refleja en las proyecciones de mercado. El Servicio de Investigación Económica del USDA redujo su previsión de producción de carne bovina para 2026 a 25.547 mil millones de libras (11.587,97 millones de kilos) y elevó sus expectativas de precios de ganado, al señalar que los suministros siguen limitados.
Del lado mexicano, el cierre cambió la ruta de los animales que antes cruzaban vivos hacia Estados Unidos. El reporte semianual del USDA sobre México proyectó que la matanza de ganado aumentará 5% en 2026, debido al cierre del mercado de exportación de ganado vivo y a la redirección de más de un millón de cabezas hacia corrales nacionales.
Esa adaptación no elimina los problemas del sector mexicano, pero sí mueve valor hacia el procesamiento interno. El mismo informe prevé que las exportaciones mexicanas de ganado vivo a Estados Unidos caerán a cero en 2026, mientras la producción de carne de res subiría 6% hasta 2.3 millones de toneladas métricas.
Aun así, México enfrenta una grave emergencia sanitaria por el gusano barrenador del ganado. Tras más de 500 días de la reaparición de la plaga, el país registra más de 2,000 casos activos en 25 estados, miles de contagios en humanos y casos recientes a menos de 40 kilómetros de la frontera con Estados Unidos.
El riesgo sanitario dejó de ser solo fronterizo cuando APHIS confirmó, el 3 de junio de 2026, la detección de mosca barrenadora en un bovino del condado de Zavala, Texas. El animal afectado era un becerro de tres semanas y las larvas fueron identificadas en el área umbilical.
Días después se lograron dectectar cuatro casos más, APHIS confirmó una de las detecciones en otro becerro del mismo condado, aproximadamente a 5.6 millas del primer caso. Otro caso fue dectado en un becerro en el condado de La Salle, Texas. Además, se suma un perro de Andrews County, posteriormente clasificado como caso de Lea County, Nuevo México.