Argentina queda segunda en el mundo por crecimiento turístico tras devaluaciones

Cada caída del 10% del peso eleva casi en la misma proporción la llegada de turistas internacionales al país

Vuelos internacionales, hoteles y viajeros de Brasil y Uruguay muestran cómo el turismo receptivo gana peso en la economía argentina

Viajar resulta más barato para quienes llegan con dólares, reales o euros, y ese cambio mueve una parte clave del turismo receptivo. La depreciación del peso convirtió al país en uno de los destinos donde la demanda extranjera responde con más fuerza al tipo de cambio.

El Travel Report 2026 del Mastercard Economics Institute ubicó a Argentina como el segundo país del mundo donde más crece el turismo internacional después de una devaluación. El informe calculó que cada caída del 10% del peso argentino se asocia con un aumento cercano al 10% en la llegada de turistas extranjeros.

Dicho resultado solo queda detrás de Turquía y supera ampliamente el promedio mundial estimado por Mastercard Economics Institute en 2,4%. La diferencia muestra una sensibilidad elevada del turismo hacia los precios internos medidos en moneda extranjera.

Los datos oficiales acompañan esa tendencia. Entre enero y abril de 2026 ingresaron 3,5 millones de visitantes no residentes, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). La cifra representó un crecimiento interanual del 6,5%, equivalente a unos 215.000 visitantes adicionales frente al mismo período de 2025.[img1]

Brasil y Uruguay sostienen el ingreso de visitantes

Brasil se mantuvo como el principal origen de turistas hacia el país en abril, con 94.800 llegadas registradas por el Indec. Uruguay ocupó el segundo lugar con 76.200 visitantes, mientras Europa aportó 70.900 ingresos durante el mismo mes.

En abril de 2026 llegaron 755.000 visitantes no residentes, un 8% más que en igual mes del año anterior. De ese total, 463.100 fueron turistas, categoría que incluye pernoctación, y 292.000 correspondieron a excursionistas de un día.

La mejora del turismo receptivo convive con una reducción de los viajes de residentes al exterior. Entre enero y abril salieron 7,2 millones de residentes, una baja del 13,7% frente al mismo período de 2025. Aun así, el saldo turístico siguió siendo negativo, porque salieron 3,7 millones más de visitantes de los que ingresaron.

Una moneda local más débil modifica los precios relativos de hoteles, restaurantes, traslados y experiencias turísticas. Para visitantes extranjeros, una moneda local más débil puede ampliar el consumo durante la estadía. Para residentes, en cambio, viajar fuera del país exige más ingresos medidos en moneda local.

Hoteles y aeropuertos amplían el impacto económico

El crecimiento también se observa en la infraestructura vinculada al turismo. La Secretaría de Turismo y Ambiente relevó 160 inversiones turísticas y hoteleras en ejecución o previstas. Esos proyectos superan los 1.410 millones de dólares y sumarían más de 9.000 habitaciones.

Cadenas como Wyndham, Meliá, Marriott, Hilton, Radisson, Amerian y Howard Johnson-Days Inn figuran entre los grupos con proyectos de escala. Las inversiones incluyen construcción, reconversión y afiliación de hoteles existentes en diferentes regiones del país.

Formatos como glampings, domos y tiny houses avanzan con paneles solares y biodigestores en zonas turísticas. Estos formatos aparecen en zonas cordilleranas, la selva misionera y la costa atlántica, junto con desarrollos vinculados al enoturismo en Cuyo.

Los aeropuertos reflejan otro efecto del aumento de la movilidad internacional. Entre enero y mayo de 2026 circularon 21.413.752 pasajeros por terminales argentinas, según la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). El volumen fue el mayor para ese período y quedó 3% por encima del récord de 2025.

El tráfico internacional sostuvo gran parte de ese desempeño, con 7.763.000 pasajeros entre enero y mayo. La cifra marcó un alza interanual del 16%, mientras los vuelos domésticos cayeron 3% en el mismo período.