Cómo cayó en Colombia el hombre que heredó el poder de Los Choneros

Autoridades colombianas y ecuatorianas ubicaron a alias Javi en Bogotá tras una investigación sobre la expansión regional de Los Choneros

Alias Javi, hermano de Fito, fue detenido con alerta de Interpol y enfrenta en Ecuador procesos por lavado de activos y crimen organizado

La captura de Ronald Javier Macías Villamar, alias Javi, en Bogotá cerró una búsqueda regional contra el presunto heredero de Los Choneros. El detenido es hermano de José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, antiguo jefe de esa organización criminal ecuatoriana y extraditado a Estados Unidos en 2025.

El operativo se ejecutó la noche del martes 16 de junio en un edificio de la capital colombiana, donde vivía bajo otra identidad. La Fiscalía de Ecuador informó que Ronald Macías será extraditado porque tenía una notificación roja de la Organización Internacional de Policía Criminal, conocida como Interpol.

Quién es alias Javi

Javi era buscado por la justicia ecuatoriana dentro de investigaciones por presunto lavado de activos y delincuencia organizada. Medios colombianos y ecuatorianos lo identificaron como cabecilla de Los Choneros tras la captura y posterior extradición de Fito.

La organización nació en Manabí, provincia costera de Ecuador, y ganó poder en disputas por rutas de droga. Estados Unidos designó a Los Choneros y Los Lobos como organizaciones terroristas extranjeras en septiembre de 2025.

Ese dato explica por qué la captura supera el ámbito judicial ecuatoriano. Los Choneros aparecen en reportes de seguridad como una red vinculada al tráfico de drogas, extorsiones, homicidios y alianzas con organizaciones extranjeras.[img1]

Las pistas conocidas ubican a Javi en Colombia desde al menos mediados de octubre de 2025. En Bogotá, según reportes periodísticos, ocupaba un apartamento de alquiler temporal y se movía con documentación atribuida a otra identidad.

El seguimiento se intensificó después del traslado de Fito a Estados Unidos, cuando las autoridades rastrearon a familiares del antiguo líder. Ese proceso permitió ubicar a su hermano en un punto urbano cercano a zonas diplomáticas y comerciales de Bogotá.

La captura también expuso la relevancia de las identidades falsas en investigaciones transfronterizas. Ecuador afirmó que el detenido residía en Colombia con papeles colombianos, mientras Bogotá destacó la acción de su fuerza pública.

Cooperación entre gobiernos bajo tensión

Esta operación fue presentada como conjunta por autoridades colombianas y ecuatorianas, pese a un vínculo diplomático deteriorado entre ambos gobiernos. La relación bilateral atravesó fricciones por seguridad fronteriza, medidas comerciales y declaraciones cruzadas entre funcionarios.

Desde Ecuador habían cuestionado meses antes la presencia de familiares de Fito en territorio colombiano. Colombia respondió con capturas recientes de integrantes de mafias ecuatorianas y sostuvo que su territorio no ofrece refugio a criminales.

El caso muestra dos planos simultáneos sin necesidad de presentar una lectura política única. Hubo cooperación operativa para ubicar y detener a Javi, pero persistieron desacuerdos públicos sobre seguridad, frontera y control migratorio.

Para Ecuador, la extradición permitirá reactivar el proceso judicial por lavado de activos señalado por su Fiscalía. Para Colombia, la detención funciona como prueba de capacidad policial frente a estructuras extranjeras que usan el país como zona de tránsito.