El memorando entre Estados Unidos e Irán marcó una hoja de ruta para negociar un acuerdo integral. Sin embargo, muchos aspectos quedaron pendiente en el tratado
El memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán dejó en marcha una fase de negociación política tras la firma digital de Donald Trump y Masoud Pezeshkian. El documento ordena un cese de combates, beneficios petroleros iniciales y un plazo para discutir un acuerdo integral.
Mientras el presidente iraní firmó el memorando desde Teherán, Trump lo hizo desde el Palacio de Versalles junto al presidente francés, Emmanuel Macron. El mandatario estadounidense se encontraba en Francia para participar de la reunión del G7 en Évian-les-Bains.
El paso siguiente es examinar en profundidad cada punto del acuerdo entre ambas partes. Para eso, Estados Unidos e Irán tienen prevista una reunión el viernes 19 de junio en Suiza. JD Vance y Mohammad Baqer Qalibaf encabezarán las comitivas de sus respectivos países que se encontrarán en la ciudad de Bürgenstock.
El acuerdo declara el final de las operaciones militares de las partes firmantes y sus aliados. El documento establece: "Estados Unidos de América, la República Islámica de Irán y sus aliados en la guerra actual, mediante la firma de este memorando de entendimiento, declaran la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano".
Entre los puntos económicos, el Departamento del Tesoro emitirá exenciones para exportar crudo iraní, derivados y servicios asociados. El levantamiento amplio de sanciones no será automático y quedó condicionado al avance nuclear y al cumplimiento del documento final.
Sin embargo, el acuerdo deja varios cabos sueltos:
El memorando no incluye restricciones sobre el programa de misiles balísticos iraní. Tampoco fija límites de alcance, desmantelamiento de arsenales, suspensión de pruebas o supervisión técnica sobre ese componente militar, a pesar de su importancia en la relación bilateral.
Para el régimen de Teherán y sus fuerzas armadas, el arsenal de misiles balísticos (estimado en más de 3,000 unidades y considerado el más grande de Medio Oriente) es una línea roja de soberanía nacional no negociable.
El propio presidente Donald Trump defendió públicamente la ausencia de restricciones a los misiles en el texto del MoU de 14 puntos. Al ser cuestionado por la prensa y sectores críticos, Trump argumentó que "está bien que Irán tenga algunos misiles balísticos" porque "tienen que tener algunos" para su defensa.
El texto no establece una exigencia directa para cortar financiamiento, armamento o vínculos políticos con grupos aliados de Teherán en la región (conocidos como el "Eje de la Resistencia"). La omisión alcanza a organizaciones como Hezbolá en Líbano, los hutíes en Yemen, las milicias chiítas en Irak o Hamás en Palestina.
La mención al Líbano introduce un elemento operativo sensible. El memorando habla de todos los frentes, incluido ese país, pero no desarrolla cómo Irán deberá controlar a Hezbolá ni qué consecuencias habría ante nuevos incidentes.
Aunque el acuerdo prohíbe las operaciones militares directas, no incluye cláusulas, prohibiciones ni mecanismos de inspección para evitar que Irán continúe suministrando armamento pesado, drones o misiles convencionales a sus aliados regionales a través de contrabando o canales informales.
Irán acepta reducir sus reservas de uranio enriquecido dentro de su territorio bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Sin embargo, el documento no define el destino definitivo del material ya acumulado, enriquecido al 60%.
El texto solo indica que "ambas partes también acordaron debatir la cuestión del enriquecimiento y otros asuntos de mutuo acuerdo relacionados con las necesidades nucleares de la República Islámica de Irán". Esa negociación tendrá un plazo inicial de dos meses.
Israel no forma parte del memorando escrito, aunque el documento menciona el cese de operaciones en Líbano. Ese punto deja abierta la aplicación territorial del acuerdo frente a operaciones israelíes en el sur libanés.
El primer ministro, Benjamín Netanyahu, aseguró que Israel no está de acuerdo con el memorando y que buscará la independencia armamentística para continuar con sus operativos en Líbano. Luego de darse a conocer el documento, la oficina del primer ministro comunicó: "las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) tomarán sus propias decisiones de seguridad", un aspecto que puede perjudicar la continuidad del acuerdo.
La administración Trump eliminó por completo su objetivo de derrocar la República Islámica, uno de los principales incentivos al inicio de la guerra. Al lanzar la ofensiva militar ("Operación Furia Épica"), la estrategia de la Casa Blanca apostaba a que una campaña intensiva de bombardeos —que incluyó la decapitación de la cúpula de liderazgo con la muerte del Líder Supremo Alí Jamenei— funcionaría como la primera pieza de un dominó que incitaría a la ciudadanía a levantarse y derrocar a la República Islámica.
Antes de iniciar la guerra, el régimen se encontraba fuertemente presionado por las masivas protestas que se vivieron entre diciembre y febrero. Trump incluso llegó a incentivar las protestas asegurando que "la ayuda va en camino".
Pero la promesa de acabar con el régimen fue sustituida por incentivos económicos masivos para la supervivencia del mismo. El punto central del debate en Washington es que el MoU no solo frena los bombardeos, sino que compromete a Estados Unidos a coordinar con socios regionales un fondo de al menos 300,000 millones de dólares para la reconstrucción y el desarrollo económico de Irán.