Prestadero supera 1,259 millones de pesos en créditos y plantea educación financiera como eje para usar mejor productos digitales ante auge fintech
Durante años, el acceso al crédito en México estuvo marcado por esquemas tradicionales, costos elevados y una relación asimétrica entre instituciones financieras y usuarios. La irrupción de las fintech modificó parte de esa dinámica, pero también abrió una discusión más amplia sobre inclusión financiera, transparencia y educación económica. En ese proceso, Prestadero se ha convertido en uno de los casos más representativos del financiamiento colectivo en el país, impulsado por la visión de su fundador y director general, Gerardo Obregón Salorio.
Ingeniero químico de formación y emprendedor por vocación, Obregón encontró la inspiración para crear la plataforma a partir de una experiencia cotidiana. Mientras administraba una empresa del sector cárnico observó cómo uno de sus trabajadores enfrentaba un crédito con condiciones que consideró abusivas.
Aquella situación lo llevó a buscar alternativas más justas de financiamiento y a descubrir el modelo de préstamos entre personas, conocido como peer-to-peer (P2P). A partir de esa idea fundó Prestadero en 2011 con el propósito de conectar directamente a quienes necesitan financiamiento con personas interesadas en invertir su dinero.
"Encontré a través de este financiamiento colectivo la mejor manera de hacerlo, porque es un marketplace de crédito", explica Obregón. La lógica detrás del modelo es sencilla: la plataforma funciona como un intermediario tecnológico que facilita la relación entre acreditados e inversionistas, permitiendo que las tasas se determinen bajo criterios de mercado y riesgo, en lugar de depender exclusivamente de la estructura tradicional de la banca.
Quince años después de su fundación, la compañía muestra cifras que reflejan la consolidación de este esquema. De acuerdo con su Reporte Anual 2025, Prestadero superó los 1,259 millones de pesos acumulados en créditos otorgados desde su creación, alcanzó más de un millón de usuarios registrados y consolidó una comunidad de 14,725 inversionistas activos. Tan solo durante 2025 liberó 1,672 créditos por un monto superior a 188 millones de pesos, manteniendo una cartera vencida de 2.30%, uno de los indicadores que respaldan la estabilidad operativa del modelo.
"A través de este análisis buscamos ilustrar nuestro crecimiento y aportar información valiosa que no suele estar disponible al público. Nuestra plataforma superó un monto acumulado entregado de 1,259 millones de pesos, consolidó una comunidad de más de 14,725 inversionistas activos y un millón de usuarios registrados", señala Obregón en el reporte anual de la empresa.
Los datos también permiten identificar cambios relevantes en el comportamiento financiero de los mexicanos. La principal razón para solicitar financiamiento durante 2025 fue la consolidación de deuda, que representó más de 42% de las solicitudes y más de 66% de los créditos efectivamente liberados. Para Prestadero, este comportamiento no refleja necesariamente un deterioro financiero, sino una búsqueda más racional de mejores condiciones crediticias.
"Tomar un crédito más barato para liquidar otros más costosos es algo positivo. Las empresas y los gobiernos consolidan deuda permanentemente; las personas también deberían hacerlo cuando tienen acceso a mejores condiciones", sostiene el directivo.
La evolución del mercado también muestra avances en inclusión financiera. La participación femenina en créditos liberados pasó de 22% a más de 32% en cinco años, mientras que la plataforma registra presencia de inversionistas en más de 30 países. Este crecimiento ocurre en paralelo a una transformación más amplia del sector financiero digital, donde la tecnología ha reducido barreras geográficas y ha permitido que usuarios de prácticamente cualquier región del país accedan a productos financieros desde un teléfono móvil.
Sin embargo, el director general considera que el principal desafío ya no es la disponibilidad de servicios, sino el conocimiento para utilizarlos adecuadamente. Desde su perspectiva, la inclusión financiera no puede medirse únicamente por el número de plataformas o productos disponibles, sino por la capacidad de los usuarios para comprender conceptos como tasas de interés, historial crediticio, rendimientos y riesgos.
"Se requiere muchísima educación financiera. Ya no estamos frente a un problema de falta de oferta; el gran reto es el desconocimiento. La gente necesita entender qué es una tasa, qué es un rendimiento y cómo funcionan los productos financieros para tomar mejores decisiones", afirma.
La confianza se ha convertido, precisamente, en uno de los principales activos de la compañía. En una industria donde se administran recursos de terceros y donde la reputación puede construirse o perderse rápidamente, Prestadero ha apostado por la transparencia como elemento diferenciador. La empresa opera bajo supervisión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) desde 2021 y mantiene políticas de divulgación de información que incluyen indicadores públicos de desempeño y comportamiento de cartera.
Obregón atribuye buena parte del crecimiento de la plataforma a esa consistencia operativa. "El hecho de que hemos cumplido con lo que hemos dicho nos ha permitido que la gente nos vaya recomendando. Una recomendación de inversión tiene mucha más potencia que cualquier campaña masiva", asegura.
Entonces, la relevancia de la reputación también se refleja en la gestión de riesgos. La fintech autoriza aproximadamente 5% de las solicitudes que recibe, una política que busca proteger tanto a los inversionistas como la sostenibilidad del modelo. La empresa complementa esta estrategia con procesos de análisis crediticio, controles regulatorios y medidas de ciberseguridad que forman parte de las exigencias de una industria cada vez más digitalizada.
El crecimiento de la inteligencia artificial y la automatización anticipa una nueva etapa para el sector financiero. El founder de la firma prevé que en los próximos años los procesos de otorgamiento de crédito serán cada vez más automáticos, aunque advierte que el reto será evitar sesgos y preservar criterios de equidad en los modelos de decisión. La tecnología, sostiene, debe convertirse en una herramienta para ampliar oportunidades y no para restringirlas.
Con más de una década de operación, Prestadero representa una de las historias pioneras del financiamiento colectivo en México. Su evolución refleja la madurez de un sector que busca ganar terreno frente a los esquemas tradicionales, pero también confirma que el crecimiento sostenible depende de factores menos visibles que la innovación tecnológica: educación financiera, transparencia, confianza y reputación. Son esos elementos los que, de acuerdo con la propia experiencia de la compañía, terminan definiendo la permanencia de cualquier proyecto financiero en el largo plazo.