El primer Índice de Inclusión LGBTIQ+ en México del PNUD muestra avances legales, pero rezagos en educación, seguridad, violencia, y salud mental para 5 millones de personas
La población LGBTIQ+ en México aparece por primera vez en una medición nacional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que observa mucho más que leyes aprobadas. El "Índice de Inclusión LGBTIQ+ México 2026" compartido con NotiPress asignó al país un puntaje global de 0.64 en una escala de 0 a 1, lo que corresponde a un nivel medio-bajo de inclusión. Aunque México avanzó en leyes y derechos para la población LGBTIQ+, el índice muestra que todavía hay rezagos importantes en seguridad, educación y atención cotidiana.
El reporte se construyó con 51 indicadores distribuidos en cinco dimensiones: educación, salud, bienestar económico, participación política y cívica, y seguridad personal y violencia. Silvia Morimoto, representante residente del PNUD en México, afirmó que "no es posible transformar lo que no se mide".
La dimensión de educación obtuvo 0.48, un nivel bajo de inclusión. El índice reconoce marcos de protección contra la discriminación en escuelas, pero detecta fallas en la aplicación de políticas contra la violencia escolar y una falta de datos oficiales sobre acoso por orientación sexual, identidad o expresión de género.
El resultado más bajo corresponde a seguridad personal y violencia, con 0.43. En esta dimensión pesan la falta de monitoreo gubernamental sistemático sobre violencia contra personas LGBTIQ+, la ausencia de capacitación obligatoria para personal de justicia y vacíos de protección para personas intersex frente a intervenciones médicas no consentidas.
En salud, México alcanzó 0.75, una calificación medio-alta por la existencia de protocolos y protecciones formales. Sin embargo, los datos de bienestar emocional muestran otra capa del problema: 40.7% de las personas LGBTIQ+ reportó haber experimentado depresión, frente a 27.8% de la población no LGBTIQ+. Entre personas bisexuales, la proporción llegó a 50.8%, y entre personas trans, a 43.8%.
La dimensión con mejor resultado fue participación política y cívica, con 0.84. El país registró avances por la despenalización de relaciones entre personas del mismo sexo, la existencia de organizaciones LGBTIQ+ legalmente constituidas y la presencia de personas abiertamente LGBTIQ+ en el Congreso.
En bienestar económico, el puntaje fue de 0.71. El índice identifica protecciones laborales y acceso formal a prestaciones para parejas del mismo sexo, pero también muestra discriminación en el empleo: 16.4% de las personas LGBTIQ+ declaró haberla vivido en los últimos 12 meses. En personas intersex, la cifra subió a 19.6%.
El análisis por subpoblación muestra la distancia más amplia para las personas intersex, con un índice de 0.396. Este grupo registró 0 en educación y 0 en seguridad, además de 10.6% de discriminación en servicios de salud y 88.5% de satisfacción con la vida, el nivel más bajo entre los grupos medidos.