Agricultura, ganadería y generación eléctrica enfrentarían mayores costos y pérdidas si disminuyen las lluvias y aumentan las olas de calor en Colombia
Las proyecciones más recientes sobre el fenómeno de El Niño anticipan un escenario que podría extender sus efectos hasta el primer semestre de 2027. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) informó que las condiciones en el océano Pacífico tropical continúan fortaleciéndose, mientras los modelos climáticos elevan la probabilidad de un episodio de alta intensidad con consecuencias para el agua, la agricultura, la energía y la salud pública.
A partir de los análisis del IDEAM, respaldados por información de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), se estima una probabilidad superior al 97 % de que El Niño continúe hasta el primer semestre de 2027. Además, los modelos estiman cerca de un 81 % de probabilidad de que la temperatura superficial del mar en la región conocida como Niño 3.4 supere el umbral de 2 grados Celsius.
De mantenerse esa evolución, el episodio alcanzaría una intensidad catalogada como "muy fuerte" entre septiembre de 2026 y enero de 2027. El IDEAM señaló que el sistema océano-atmósfera presenta "un elevado contenido de calor subsuperficial y una respuesta atmosférica cada vez más acoplada al calentamiento oceánico", condiciones que favorecen el fortalecimiento del fenómeno.
El Niño es un fenómeno climático natural originado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental. Ese aumento de temperatura modifica la circulación de la atmósfera y altera los patrones habituales de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta.
Cuando el océano conserva grandes cantidades de calor bajo la superficie y la atmósfera responde de forma sostenida a ese calentamiento, el fenómeno puede prolongarse durante varios meses. Ese acoplamiento entre ambos sistemas explica por qué los modelos climáticos consideran posible que sus efectos continúen hasta 2027.
En Colombia, el IDEAM prevé una reducción de las lluvias, especialmente en las regiones Pacífica, Andina y Caribe, junto con temperaturas superiores a los valores habituales. Ese escenario favorecería una mayor evaporación del agua disponible en suelos, ríos y embalses, aumentando el estrés hídrico y la presión sobre los sistemas de abastecimiento.
La disminución de los caudales también podría afectar la generación de energía hidroeléctrica, las actividades agropecuarias y la disponibilidad de agua para consumo humano. Al mismo tiempo, las autoridades advierten un mayor riesgo de incendios de cobertura vegetal y un deterioro de la calidad del aire en las zonas más vulnerables.
Con temperaturas más altas, aumenta el riesgo de deshidratación, golpes de calor e insolación, sobre todo entre menores, adultos mayores y personas con enfermedades preexistentes. El IDEAM advirtió además que estas condiciones favorecen la reproducción de mosquitos transmisores de enfermedades como dengue, zika y chikungunya, mientras el humo generado por incendios puede agravar los problemas respiratorios y la escasez de agua aumenta el riesgo de brotes asociados a su contaminación.