Cuba se acerca al límite energético tras tres apagones en menos de diez días

Más de nueve millones de personas enfrentan nuevas interrupciones por la fragilidad de la generación eléctrica

Los cortes prolongados afectan el abastecimiento de agua, la preparación de alimentos, las comunicaciones y el funcionamiento de los hospitales públicos

Una nueva desconexión total dejó a Cuba prácticamente paralizada y confirmó la tercera caída nacional del sistema eléctrico en menos de diez días. La repetición de fallas plantea una duda inmediata: si la red atraviesa otra emergencia temporal o se acerca a un colapso prolongado.

El corte comenzó el martes 14 de julio de 2026, cuando una alteración repentina interrumpió el suministro para más de nueve millones de habitantes. La Unión Eléctrica informó que la desconexión ocurrió después de una oscilación provocada por la salida imprevista de una unidad generadora.

La interrupción fue la quinta caída general registrada durante 2026 y completó una secuencia de tres apagones nacionales desde el 6 de julio. Los dos episodios anteriores necesitaron entre 36 y 40 horas para recuperar gradualmente la conexión entre provincias, centrales y servicios esenciales.

Tras aproximadamente veinte horas de interrupción, la empresa estatal informó durante la mañana del miércoles 15 de junio que el Sistema Eléctrico Nacional quedó restablecido. Esa recuperación permitió reconectar la red, aunque no eliminó los cortes programados ni las limitaciones estructurales que afectan la generación diaria.[img1]

Plantas envejecidas y combustible insuficiente

El sistema cubano depende principalmente de centrales termoeléctricas con décadas de funcionamiento, averías recurrentes y necesidades acumuladas de mantenimiento. Ocho de sus 16 unidades térmicas permanecían fuera de servicio por fallas técnicas o trabajos programados durante la emergencia más reciente.

La generación también enfrenta una escasez persistente de combustible, agravada desde enero por las restricciones estadounidenses contra proveedores de petróleo para Cuba. El país produce alrededor del 40 por ciento del crudo necesario y depende de importaciones para cubrir el resto de su consumo.

El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, descartó errores operativos como causa principal de las desconexiones recientes. "Hay una total ausencia de combustible y no tenemos acceso a piezas de repuesto para nuestras unidades termoeléctricas ni para las plantas de Energás", declaró.

Para mantener sus actividades, Cuba necesita más de 100.000 barriles cada día, pero solo produce alrededor de 40.000. Las importaciones disponibles no cubrieron regularmente esa diferencia, lo cual reduce la capacidad para mantener activas las plantas durante los periodos de mayor demanda.

Cortes que alteran servicios básicos

En sectores de La Habana, los apagones superan las 30 horas consecutivas y alcanzan hasta tres jornadas en otras provincias. Estas interrupciones afectan la conservación de alimentos, el bombeo de agua, las telecomunicaciones, el transporte público y la atención de servicios sanitarios.

La recuperación después de cada colapso exige crear pequeñas redes eléctricas, conocidas como microislas, que suministran energía inicialmente a instalaciones prioritarias. Posteriormente, esas redes alimentan las centrales principales y permiten reconstruir progresivamente la conexión nacional sin provocar otra caída inmediata.

Actualmente, 54 parques fotovoltaicos generan hasta 600 megavatios de energía solar durante las horas de mayor radiación. Esa capacidad reduce parcialmente el déficit, pero todavía no sustituye la generación estable requerida durante la noche y los periodos sin radiación suficiente.

La repetición de apagones generales muestra una red con escaso margen frente a averías, déficit de combustible y aumentos de demanda. Cuba acumula diez desconexiones nacionales en casi dos años, mientras las autoridades mantienen reparaciones, reconexiones graduales y restricciones eléctricas en todo el territorio.