Secretaría de Salud mexiquense advierte que la canícula también favorece la formación de ozono, lo que puede agravar enfermedades respiratorias como EPOC
La canícula no solo incrementa el riesgo de deshidratación, golpes de calor e infecciones gastrointestinales, sino que también puede afectar la salud respiratoria debido al aumento en la formación de ozono y los niveles de contaminación atmosférica, advirtió la Secretaría de Salud del Estado de México.
Por su parte, la dependencia estatal explicó que las altas temperaturas propias de este periodo favorecen la concentración de ozono, fenómeno que puede agravar padecimientos como el asma y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), además de provocar irritación en ojos y oídos, especialmente entre personas con mayor vulnerabilidad.
Asi, la temporada de canícula, también conocida como sequía intraestival o de medio verano, se extenderá hasta finales de agosto, explicó el gobierno mexiquense en un comunicado. Durante este periodo se combinan temperaturas elevadas, lluvias intensas y mañanas frescas, condiciones que afectan principalmente al sur del Estado de México y al nororiente del Valle de México, donde pueden registrarse temperaturas de entre 35 y 40 grados Celsius.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, la influencia del fenómeno de El Niño también favorece altos niveles de radiación ultravioleta, principalmente entre las 10:00 y las 16:00 horas, por lo que recomendó evitar la exposición prolongada al sol y limitar las actividades físicas al aire libre durante ese horario.
Como parte de las medidas preventivas, la dependencia exhortó a la ciudadanía a mantenerse hidratado con al menos dos litros de agua natural al día, utilizar protector solar con factor superior a 50, vestir ropa ligera de colores claros y reforzar las medidas de higiene en el manejo de alimentos para prevenir enfermedades asociadas al calor.
Ante dudas, la Secretaría de Salud recomendó acudir oportunamente a la unidad médica más cercana por cualquier malestar y evitar la automedicación. Esto, especialmente en personas con enfermedades respiratorias crónicas, quienes pueden resentir con mayor intensidad los efectos de la contaminación atmosférica durante la canícula.