¿Quién paga la digitalización? El celular personal se vuelve herramienta de trabajo

Seis de cada diez colaboradores operativos prefieren utilizar su propio teléfono para realizar tareas laborales

El uso del teléfono personal para trabajar plantea dudas sobre datos móviles, seguridad y las herramientas que deben proporcionar las empresas

La transformación digital de una empresa puede terminar dentro del bolsillo de sus trabajadores. Consultar instrucciones, recibir avisos, completar capacitaciones o reportar incidencias desde un teléfono personal facilita la operación, pero también puede trasladar al empleado parte de los costos y riesgos tecnológicos del negocio.

Según la Encuesta Nacional 2025-2026 "¿Conectados o Desconectados? Obstáculos y Futuro de la Fuerza Laboral de Primera Línea en México", elaborada por Ozaru y Púrpura AI, 60% de los colaboradores operativos prefiere utilizar su celular personal para tareas laborales. El estudio fue aplicado a 2 mil trabajadores de distintas industrias y regiones del país.

El resultado aparece en un entorno donde únicamente una de cada cuatro empresas cuenta con estrategias digitales específicas para estos empleados. Además, menos de 20% del presupuesto tecnológico corporativo se destina a quienes trabajan en tiendas, plantas industriales, restaurantes, hoteles o el campo, de acuerdo con las firmas responsables del estudio.

El costo tecnológico no desaparece

Utilizar un teléfono propio para trabajar puede reducir la necesidad de entregar nuevos equipos y acelerar la adopción de herramientas digitales. Sin embargo, el dispositivo requiere datos móviles, batería, almacenamiento, mantenimiento y actualizaciones. También concentra conversaciones, documentos y aplicaciones laborales junto con la información privada del trabajador.

La Ley Federal del Trabajo, en su artículo 132, fracción III, establece como obligación de las personas empleadoras proporcionar oportunamente los útiles, instrumentos y materiales necesarios para ejecutar el trabajo. La disposición contempla una excepción cuando el trabajador se haya comprometido a utilizar herramientas propias.

Por ello, el uso de un teléfono personal en el trabajo no constituye automáticamente un incumplimiento laboral. La situación dependería de las condiciones acordadas, las funciones realizadas y de si el dispositivo resulta indispensable para cumplir con el puesto.

Preferir el celular no sustituye una estrategia

El mismo estudio señala que 83% de los trabajadores considera esencial la capacitación para mejorar su desempeño. El dato sugiere disposición para incorporar tecnología, pero también muestra que entregar una aplicación o enviar instrucciones por mensajería no equivale a construir una política de digitalización para trabajadores operativos.

"La clave será diseñar herramientas que se adapten al flujo real del trabajo, en lugar de imponer procesos que generen fricción adicional", sostienen Ozaru y Púrpura AI.

Una estrategia móvil empresarial requiere definir quién cubre la conectividad, qué sucede si el equipo se pierde o queda obsoleto, cómo se protege la información empresarial y cuáles son los límites para contactar al trabajador fuera de su jornada. También debe separar, en lo posible, los datos personales de los laborales.

Mientras tres de cada cuatro empresas carezcan de una estrategia digital específica para su personal operativo, el celular propio puede seguir funcionando como una solución inmediata. La pregunta pendiente es si representa una herramienta elegida por el trabajador o una infraestructura empresarial pagada desde su bolsillo.