Claudia Sheinbaum defendió cambiar “Paso de Cortés” y pidió revisar la vía jurídica para renombrarlo “Paso de los Pueblos Indígenas” tras las críticas
La presidenta Claudia Sheinbaum defendió este 10 de agosto su propuesta para cambiar el nombre del "Paso de Cortés" por "Paso de los Pueblos Indígenas", un día después de haber planteado la modificación durante la Jornada Nacional de Reforestación en Puebla. Ante los cuestionamientos surgidos por la iniciativa, sostuvo que los nombres de calles, monumentos y lugares públicos reflejan las referencias históricas que una sociedad decide conservar.
"¿Por qué el pueblo de México va a tener esa como referencia?", cuestionó Sheinbaum durante su conferencia matutina, al referirse a Hernán Cortés y a los episodios de violencia contra poblaciones indígenas que atribuyó al conquistador español.
La propuesta todavía debe encontrar una ruta institucional. Sheinbaum informó que pidió revisar qué autoridad tendría que intervenir y si la modificación necesita pasar por un procedimiento legislativo.
La mandataria había propuesto el nuevo nombre el domingo 9 de agosto, durante una jornada de reforestación realizada en Puebla y coincidente con la conmemoración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Este lunes retomó el asunto después de reconocer que la iniciativa provocó inconformidad.
"Algunos se molestaron, ¿no? Algunos comentócratas también", dijo antes de defender que las referencias públicas tienen un significado político e histórico. "Quién se molesta, pues venera a Hernán Cortés, esa es su referencia".
Uno de los argumentos de Sheinbaum es que el trayecto existía antes de la llegada de los españoles. Desde esa perspectiva, sostuvo que conservar a Cortés como figura central del nombre desplaza la presencia previa de los pueblos originarios.
"Porque además antes de Cortés, por ahí pasaban los indígenas, evidentemente era el paso, y sí refleja a quién veneramos, a quién no", afirmó.
La discusión, sin embargo, también abrió cuestionamientos sobre el nombre elegido. Entre las críticas planteadas está que un reconocimiento más preciso podría recuperar alguna denominación prehispánica, como Cuauhíchcac (que significa "el talón del águila") o Tlamacaxco ("paso superior"), en lugar de utilizar "pueblos indígenas" como una categoría general.
Otros señalamientos cuestionan que el gobierno concentre atención en una disputa histórica cuando permanecen problemas actuales que afectan a comunidades originarias, entre ellos violencia, desplazamientos y carencias de servicios. Se criticó que intentar borrar los nombres ligados al pasado colonial fomenta el resentimiento y el olvido de una etapa que, para bien o para mal, forma parte de la identidad mestiza de la nación.
Para defender el cambio de nombre, Sheinbaum mostró un documento de 1548 sobre el juicio de residencia contra Hernán Cortés. El texto citado durante la conferencia señala que 400 indígenas habrían sido asesinados y que hasta 3 mil mujeres y niños fueron marcados con hierro como esclavos. A partir de ese antecedente, la presidenta cuestionó que el paraje mantenga el nombre del conquistador.
La defensa forma parte de una política simbólica que Sheinbaum ya aplicó durante su periodo como jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Este lunes recordó el cambio de la referencia de la "Noche Triste" por "Noche Victoriosa" y la modificación del nombre de Puente de Alvarado por México-Tenochtitlan.
Para Sheinbaum, el debate no se limita a conservar o retirar el apellido de Cortés. Su argumento apunta a trasladar al espacio público el reconocimiento que los pueblos indígenas ya tienen dentro del marco constitucional.
"Nosotros estamos en un momento distinto en la historia de México de reconocer a los pueblos indígenas que ya se reconocieron en la Constitución como sujeto de derecho pleno y ahora hay que reconocerlo en la historia", sostuvo.
La propuesta, por ahora, sigue sin una vía jurídica definida. La propia presidenta dejó esa tarea en revisión para determinar dónde tendría que formalizarse y, en caso de requerir una modificación legal, someterla al procedimiento de aprobación correspondiente.