¿Los suplementos pueden retrasar el envejecimiento? Esto dice la evidencia

La ciencia distingue entre tratar deficiencias o enfermedades y retrasar el envejecimiento

La evidencia respalda algunos productos para afecciones concretas, pero no una píldora capaz de frenar o revertir por sí sola el paso del tiempo

Las promesas de retrasar el envejecimiento mediante una cápsula resultan atractivas en un país como Estados Unidos, donde más de 60% de los adultos consume al menos un suplemento dietético. Sin embargo, los productos útiles para corregir una deficiencia o apoyar el tratamiento de una enfermedad no han demostrado por ello prolongar la vida o revertir el deterioro asociado con la edad.

John P. Cooke, director de ciencias cardiovasculares del Instituto Académico del Hospital Houston Methodist, explicó que el envejecimiento no responde a un mecanismo aislado. "El proceso de envejecimiento, según estamos descubriendo, no es algo único. Hay múltiples procesos que contribuyen al envejecimiento, y a menudo son diferentes en cada persona", afirmó.

Una teoría biológica no equivale a un beneficio clínico

Entre los procesos estudiados se encuentran la disfunción mitocondrial, el estrés oxidativo, la pérdida de proteostasis, el daño acumulado en el ADN y la senescencia celular. Estas alteraciones interactúan y pueden reducir la capacidad de las células para producir energía, reparar daños o eliminar proteínas defectuosas.

El sustento biológico de algunos suplementos puede parecer convincente sin traducirse en resultados para los pacientes. Cooke recordó el caso de la vitamina E: observaciones iniciales relacionaron niveles más altos del antioxidante con menos ataques cardíacos, pero ensayos clínicos aleatorios como HOPE no encontraron beneficios cardiovasculares de la suplementación.

La diferencia pudo deberse a que quienes consumían vitamina E también hacían ejercicio, seguían una alimentación saludable y acudían a controles preventivos. "A veces, estos estudios observacionales pueden ser engañosos, y en realidad se necesita un ensayo clínico controlado", sostuvo el especialista.

Beneficios específicos no significan rejuvenecimiento

Algunos suplementos sí cuentan con aplicaciones concretas. El aceite de pescado puede reducir triglicéridos elevados; el jugo o los suplementos de remolacha aportan nitratos que el organismo convierte en óxido nítrico, compuesto relacionado con la relajación de los vasos sanguíneos. En ambos casos, Cooke destacó el valor de obtener nutrientes mediante una dieta con pescado, verduras de hoja verde y tubérculos.

La coenzima Q10 también se estudia en pacientes con insuficiencia cardíaca, aunque la evidencia permanece contradictoria. Determinadas formulaciones antioxidantes pueden ralentizar la progresión de la degeneración macular asociada con la edad en algunos pacientes, mientras la vitamina D puede beneficiar a adultos mayores con deficiencia o riesgo de osteoporosis. Las dosis altas de esta vitamina, advirtió Cooke, pueden provocar calcificación en tejidos donde no debería acumularse.

Estos usos no sustituyen el tratamiento médico ni prueban un efecto general contra el envejecimiento. En paralelo, investigadores evalúan terapias senolíticas para eliminar selectivamente células envejecidas que liberan moléculas inflamatorias, además de estrategias regenerativas dirigidas al daño del ADN.

Mientras llegan resultados de esos ensayos, la evidencia más sólida para envejecer con salud sigue concentrada en la actividad física, la alimentación nutritiva, el sueño suficiente, el control de enfermedades crónicas y la atención preventiva regular. "Cuando haya datos que lo respalden, lo haré", concluyó Cooke.