Más de 1.000 integrantes de la fuerza pública llegarán a Cali mientras avanzan las labores de búsqueda entre edificios dañados y zonas críticas
La ciudad de Cali reforzará de manera extraordinaria la seguridad en sus calles mientras los equipos de emergencia continúan buscando sobrevivientes entre estructuras afectadas por el terremoto. La respuesta incluye presencia militar, patrullajes policiales y restricciones nocturnas frente a reportes sobre posibles saqueos durante las horas posteriores al desastre.
El presidente Abelardo De La Espriella dispuso el envío de más de 1.000 integrantes de la fuerza pública hacia Cali después del terremoto del 10 de agosto. Paralelamente, el alcalde Alejandro Eder decretó un toque de queda desde las 20:00 hasta las 06:00 horas y anunció vigilancia reforzada en sectores afectados.
Militarizar en este caso, significa aumentar la presencia de integrantes de las Fuerzas Militares junto con la Policía en distintos puntos urbanos considerados prioritarios. Las autoridades indicaron que las comunas 17 y 19 recibirán atención especial, además de otros sectores donde el movimiento sísmico causó daños relevantes.
"Tenemos amenazas de saqueo, por eso he ordenado el toque de queda y la militarización de Cali", afirmó Eder al explicar las medidas adoptadas. Su administración también pidió reportar intentos de saqueo y evitar desplazamientos innecesarios hacia las zonas donde trabajan los organismos de socorro.
Para resguardar la ciudad y preservar el orden, serán desplegados más de 1.000 integrantes de la fuerza pública, indicó De La Espriella. Esa presencia se suma a patrullajes del Ejército y la Policía durante una emergencia que mantiene concentrados recursos en rescates, hospitales y edificios afectados.[img1]
El toque de queda limita temporalmente la circulación de personas durante la noche, salvo las excepciones que determinen las autoridades responsables de la emergencia. Según la Alcaldía, la restricción pretende mantener despejadas las áreas de trabajo y facilitar el desplazamiento de ambulancias, rescatistas, maquinaria y personal especializado.
Los equipos de emergencia mantienen operaciones en estructuras colapsadas mientras Cali recibe refuerzos procedentes de otras ciudades y de las propias Fuerzas Militares. Eder informó sobre la llegada de 60 rescatistas desde Bogotá y otros 32 integrantes militares destinados a fortalecer las tareas de búsqueda.
"Estas primeras 48 horas son críticas para que podamos rescatar con vida a todas las personas que puedan estar atrapadas", manifestó el alcalde. Autoridades locales también declararon alerta roja hospitalaria para destinar mayor capacidad médica a los heridos y reprogramar procedimientos que no requieren atención inmediata.
Cali figura entre las ciudades más afectadas por el terremoto de magnitud 7,4, con edificios dañados, vías comprometidas y afectaciones en distintos servicios públicos. Los organismos de socorro continúan evaluando estructuras mientras fuerzas de seguridad mantienen presencia en zonas donde existen reportes de daños y posibles riesgos de saqueo.