Réplicas, estructuras inestables y falta de agua complican el rescate mientras cientos de familias esperan noticias sobre personas todavía desaparecidas
Encontrar sobrevivientes bajo los escombros se vuelve cada vez más difícil en Colombia mientras los equipos de rescate superan uno de los periodos más decisivos tras un terremoto. La búsqueda continúa porque las primeras 72 horas representan una referencia operativa y médica, pero no constituyen una frontera absoluta entre la vida y la muerte.
Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia el 10 de agosto de 2026 y dejó edificios colapsados, viviendas destruidas e infraestructura dañada. El balance más reciente citado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres registró 284 fallecidos, 3.977 heridos y 379 desaparecidos.
Frente a este panorama, los equipos de rescate continúan trabajando en estructuras colapsadas mientras el paso de las horas modifica las condiciones de búsqueda. Más de 150 réplicas registradas durante los primeros días también elevaron el riesgo de nuevos derrumbes sobre víctimas atrapadas y equipos desplegados.
La llamada "ventana de oro" identifica las primeras 72 horas posteriores a una catástrofe como el periodo con mejores posibilidades de localizar sobrevivientes atrapados. Esa referencia se utiliza en operaciones de búsqueda y rescate porque las condiciones físicas de una persona pueden deteriorarse rápidamente conforme pasan las horas.
El cálculo comienza desde el momento del desastre y funciona como una referencia basada en las necesidades fisiológicas humanas y la experiencia acumulada durante operaciones de rescate. Entre los factores decisivos aparecen el acceso al agua, las lesiones sufridas, la temperatura, el aire disponible y las características del espacio donde permanece atrapada cada persona.
La referencia de 72 horas está estrechamente relacionada con la capacidad del organismo para resistir sin hidratación en condiciones extremas. Después de ese periodo, la deshidratación y las lesiones sin atención médica pueden reducir progresivamente las probabilidades de supervivencia.
Superar ese plazo no implica suspender automáticamente una operación ni descartar la existencia de personas con vida. Espacios con ventilación, acceso accidental a líquidos o condiciones físicas favorables pueden prolongar la supervivencia, por lo cual cada estructura requiere una evaluación independiente.
El paso del tiempo modifica progresivamente las condiciones dentro de los espacios confinados creados por edificios derrumbados durante un terremoto. La deshidratación, las heridas sin tratamiento, la pérdida de temperatura corporal y la inhalación de polvo pueden deteriorar rápidamente el estado de una persona atrapada.
Cada réplica aumenta el riesgo porque puede desplazar losas, cerrar espacios ventilados o provocar nuevos colapsos durante las operaciones de rescate. Por esa razón, los equipos deben equilibrar la rapidez necesaria para encontrar sobrevivientes con la seguridad indispensable para evitar nuevas víctimas.[img1]
Algunos puntos afectados de Colombia comenzaron a pasar de la búsqueda activa hacia la remoción controlada de escombros, mientras otros mantienen operaciones específicas. En Cali continuaban nueve operativos de búsqueda y rescate, mientras Chocó cerró esa fase después de localizar a todas las personas reportadas como desaparecidas.
El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, David Santiago Tamayo, resumió la situación mientras continuaban los trabajos. "Lamentablemente, estamos llegando a un tiempo en que la probabilidad de encontrar sobrevivientes se va agotando, pero la consigna es no dejar de buscar", señaló.
La operación continúa mientras existan personas desaparecidas y condiciones técnicas que permitan revisar estructuras sin poner en riesgo adicional a los equipos. Cada hora reduce las posibilidades de supervivencia, aunque los rescates pueden prolongarse cuando todavía existen señales o condiciones que justifiquen mantener la búsqueda.