Mercancías fabricadas en China pueden ser reempaquetadas en terceros países para adquirir una identidad distinta antes de ingresar al mercado estadounidense
Un informe de la Casa Blanca colocó a Argentina dentro de una red global que Estados Unidos considera vulnerable a maniobras destinadas a ocultar el origen de mercancías chinas. La clasificación como "nodo de riesgo" sitúa al país entre territorios que pueden ser utilizados para modificar rutas, empaques o procesos antes de exportar hacia Estados Unidos.
La Oficina de Política Comercial y Manufacturera de la Casa Blanca incluyó al país en el Nivel 3 de la denominada Red de Triangulación en la Sombra. Ese grupo reúne economías consideradas "objetivos oportunistas", capaces de ofrecer condiciones logísticas utilizadas por exportadores para desviar productos sujetos a mayores aranceles estadounidenses.
En la categoría de "Corredores Latinoamericanos" aparecen Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú dentro del mapa elaborado por Estados Unidos. El esquema contempla operaciones de almacenamiento, ensamblaje regional y redistribución mediante rutas comerciales conectadas con los océanos Atlántico y Pacífico.
La denominación no implica que Argentina participe deliberadamente en actividades fraudulentas ni supone una acusación directa contra autoridades o empresas nacionales. Estados Unidos identifica territorios donde exportadores vinculados con China podrían aprovechar infraestructura, costos operativos o capacidades aduaneras para modificar el recorrido comercial de determinadas mercancías.
Dentro del Nivel 3 aparecen economías con menores volúmenes que grandes intermediarios como México o la Unión Europea, pero con ventajas específicas para ciertas operaciones. Entre esas características figuran costos laborales menores, zonas francas con controles limitados, posiciones portuarias estratégicas y capacidades aduaneras reducidas frente a movimientos comerciales complejos.[img1]
El mecanismo comienza cuando un producto fabricado en China enfrenta aranceles elevados al ingresar directamente al mercado estadounidense. Operadores pueden redirigir entonces la mercancía hacia un tercer país, donde es almacenada, reempaquetada o sometida a procesos limitados antes de continuar su recorrido.
Dicho movimiento puede presentar posteriormente al producto con una identidad comercial diferente, reduciendo el impacto de aranceles que rondan el 50% para determinadas importaciones chinas. Washington sostiene que el diferencial entre esas tarifas y las aplicadas a terceros mercados genera recursos suficientes para financiar el desvío logístico.
La inclusión argentina dentro de esta red no establece automáticamente sanciones comerciales ni demuestra participación consciente de organismos públicos en las maniobras descritas. Sin embargo, coloca sus circuitos logísticos entre los espacios observados por Estados Unidos dentro de su estrategia contra la evasión arancelaria.
Washington calcula que estos esquemas generan pérdidas cercanas a 60 mil millones de dólares anuales y desplazan aproximadamente 450 mil puestos de trabajo. Esas estimaciones explican la atención estadounidense sobre rutas capaces de mantener abierto el acceso indirecto de productos chinos a su mercado.
El informe también vincula estas operaciones con infraestructura desarrollada mediante la Iniciativa de la Franja y la Ruta promovida por Beijing. En ese apartado sostiene que "la triangulación ilegal puede reforzar las dependencias comerciales creadas a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta".