Tras cuatro años de su primer diagnóstico, la autora y conferencista enfrenta una metástasis, una quinta cirugía y otra etapa de tratamiento especializado
Andrea Aranda, conferencista queretana y autora de Nada volvió a ser igual, enfrenta una recaída de cáncer cuatro años después de haber superado un cáncer de ovario. La enfermedad reapareció en varios puntos de la zona abdominal y en áreas de difícil acceso cercanas al hígado y al riñón, por lo que deberá someterse a una quinta cirugía.
Durante los años entre ambos diagnósticos, Aranda convirtió parte de su experiencia en un mensaje público sobre la vida después del cáncer. Escaló algunas de las montañas más importantes del país con una manta que decía "Hay vida después del cáncer", publicó un libro, ofreció entrevistas y dio conferencias sobre la manera en que una enfermedad crítica puede modificar las prioridades.
Ese aprendizaje también apareció en una entrevista concedida hace dos años al podcast Nos duele que te duela. "Nadie tiene la vida comprada y luego estamos viviendo en el futuro o en el pasado y no aprovechamos el aquí y el ahora", expresó entonces al explicar cómo había cambiado su forma de enfrentar preocupaciones y decisiones cotidianas.
Ahora, ese mensaje acompaña una nueva etapa médica. La próxima intervención será más compleja que las anteriores debido a la ubicación de la enfermedad. Durante la cirugía, Andrea recibirá además un tratamiento oncológico de alta complejidad, seguido de quimioterapias, con el objetivo de reducir el riesgo de otra recaída y de una nueva operación.
Gemma Limón, pareja de Andrea, explicó a través de la campaña "Apoyo para la nueva cirugía y tratamiento de Andrea" en GoFundMe que algunos de los tratamientos requeridos no están disponibles dentro del sistema público en los tiempos que exige su condición. Por ello, la familia decidió afrontar nuevamente parte del proceso de manera privada y solicitar apoyo económico a su comunidad.
A lo largo de más de cuatro años, el tratamiento se ha sostenido con recursos propios, apoyo familiar, ayuda de personas cercanas y respaldo del sistema público cuando ha sido posible. La nueva cirugía y el tratamiento posterior representan ahora otro reto económico.
Frente a esta recaída, Andrea y Gemma mantienen el mismo mensaje que acompañó los años posteriores al primer diagnóstico: "Siempre hay esperanza, que siempre hay caminos y que ninguna montaña se asciende sola".