Cuando correr dejó de ser una opción, Mateo encontró otra forma de seguir adelante

Mateo dejó de correr, pero encontró cómo seguir junto a los suyos

Tras las afecciones cardíacas que cambiaron su rutina, Mateo halló en una silla de ruedas una forma segura de seguir activo y acompañar a su familia

A los 18 años, Mateo estaba acostumbrado a una vida en movimiento. El ejercicio, los recorridos y la convivencia con familiares y amigos formaban parte de su día a día hasta que una serie de afecciones cardíacas obligaron al joven capitalino a modificar de manera drástica sus actividades. Aquello que antes hacía sin pensarlo pasó a representar un riesgo para su salud.

"Fue duro, sentí que se me cerraba una puerta", cuenta Mateo sobre el momento en que tuvo que abandonar el ejercicio intenso.

Una manera distinta de mantenerse en movimiento

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Mateo vive con trisomía 21, también conocida como síndrome de Down. Según estudios, entre 40 y 60% de los recién nacidos con esta condición presentan afecciones cardíacas que requieren atención a lo largo de su vida. En su caso, la necesidad de proteger el corazón no significó renunciar por completo a una actividad que también era una forma de convivir con quienes lo rodean.

Lejos de quedarse al margen de los recorridos, encontró una alternativa: acompañar en silla de ruedas a su mamá, sus hermanos y compañeros mientras ellos corren o caminan. Así pudo volver a compartir kilómetros con su círculo cercano desde una dinámica adaptada a sus nuevas necesidades.

"No me quise quedar sentado. Encontré otra forma de moverme, de reír y de ser feliz con la misma intensidad de siempre", relata.

Esa adaptación cambió el modo de participar, pero no la experiencia de hacerlo acompañado. Mateo describe esos recorridos desde una dimensión cotidiana que va más allá de completar una distancia: "Voy a su lado, rodamos juntos, nos reímos, convivimos. Ahí me siento libre".

La silla que necesita para continuar

Actualmente, Mateo utiliza una silla que no corresponde a su tamaño ni a las necesidades específicas de esta actividad. Según comentaron a NotiPress, un equipo inadecuado puede exigir un esfuerzo físico adicional, precisamente una de las situaciones que se busca evitar por su condición cardiaca.

Para trasladarse de manera más adecuada requiere una silla deportiva, diseñada para facilitar el desplazamiento y la transferencia de fuerza. Estos equipos son rígidos, ultraligeros y hechos a medida; suelen pesar entre ocho y 12 kilogramos e incorporan características como ruedas traseras inclinadas y barras antivuelco.

Frente a esa necesidad nació la colecta "Rodando con el corazón: una silla para Mateo", organizada por Melissa del Castillo mediante GoFundMe. La silla que necesita tiene un costo de 15 mil 999 pesos mexicanos. Al considerar también casco, guantes y la comisión de la plataforma, la campaña estableció una meta total de 19 mil 500 pesos.

"Gracias por ayudarme a seguir moviéndome y a seguir disfrutando la vida", expresa Mateo.

La colecta ya alcanzó el monto planteado de 19 mil 500 pesos. Sin embargo, las aportaciones adicionales permitirán buscar un equipo de mejores características para sus recorridos.