Frente al bajo crecimiento previsto para 2026, la evolución de precios seguirá condicionando el margen para modificar nuevamente la tasa de referencia
La decisión monetaria adoptada por Banxico a comienzos de agosto dejó atrás la sorpresa inmediata y desplazó la atención hacia las señales posteriores. La Junta de Gobierno mantuvo por unanimidad la tasa de referencia en 6.50%, conservando el nivel alcanzado después del recorte realizado durante mayo.
NotiPress recibió información exclusiva sobre este escenario, en el que la atención se desplaza ahora hacia la duración de la pausa monetaria. Banxico había retirado previamente su sesgo hacia una mayor relajación y proyectó la convergencia inflacionaria al 3% hasta el cuarto trimestre de 2027.
Ese horizonte representa un aplazamiento frente a la estimación anterior y acompaña una pausa posterior al ciclo de recortes iniciado en marzo de 2024. Desde entonces, el banco central acumuló ajustes equivalentes a 475 puntos base antes de mantener sin cambios la tasa de referencia.
Durante julio, la inflación general cerró en 3.12% anual, mientras la subyacente alcanzó 3.95% y permaneció por encima del objetivo del banco central. Ese comportamiento limita el margen para retomar recortes, mientras las previsiones económicas mantienen presión sobre futuras decisiones relacionadas con la política monetaria.
El producto interno bruto avanzó 1.5% trimestral durante el segundo trimestre, su mayor crecimiento desde finales de 2020, y aumentó 2.1% anual. Ese desempeño revirtió la contracción de 0.6% registrada durante el primer trimestre, aunque las previsiones para el cierre de 2026 permanecen contenidas.
Dentro de este escenario, las decisiones de la Reserva Federal y los próximos movimientos de Banxico serán claves para el diferencial de tasas. El bajo crecimiento mantiene presión para reanudar recortes, aunque la evolución de la inflación subyacente restringe actualmente el margen disponible para realizarlos.
Las minutas correspondientes a la decisión monetaria de agosto aparecen como el siguiente catalizador interno para observar nuevas señales sobre la postura del banco central. Operadores y tesorerías buscarán referencias sobre cuánto podría prolongarse la pausa antes de cualquier modificación adicional en la tasa de referencia.
Otro factor relevante será la combinación entre las decisiones de la Reserva Federal y el diferencial de tasas mantenido entre México y Estados Unidos. La Fed mantuvo su rango en 3.50%-3.75% el 29 de julio mediante una votación dividida de nueve votos contra tres.
Tras el débil reporte laboral del 7 de agosto y las minutas publicadas el 19 de agosto, el mercado modificó sus expectativas sobre Estados Unidos. El escenario dominante contempla una pausa durante el resto de 2026 y desplaza hasta enero de 2027 el primer posible incremento de tasas.
Si la Fed eventualmente elevara tasas y el bajo crecimiento impulsara nuevos recortes de Banxico, el diferencial cercano a 300 puntos base podría estrecharse. Ese escenario retiraría simultáneamente dos soportes señalados para el peso, aunque actualmente aparece más distante frente a las expectativas predominantes del mercado.