Inversionistas elevan su exposición a acciones latinoamericanas, mientras Colombia gana protagonismo frente a otros mercados de la región andina
Entre los mercados andinos, Colombia llega a septiembre de 2026 con una señal favorable: los inversionistas la ven mejor posicionada que sus vecinos. La encuesta mensual de Bank of America coloca al país con las mejores perspectivas de desempeño de la región andina, en medio de una recuperación del interés por acciones latinoamericanas.
Con este escenario, los gestores internacionales muestran mayor disposición a asumir riesgo en América Latina. Dos terceras partes de los inversionistas consultados planean aumentar su exposición a acciones durante los próximos seis meses, el nivel más alto desde junio de 2025. Dentro de ese entorno, Colombia aparece por delante de sus pares andinos, aunque la encuesta no atribuye esa posición a una sola causa.
El principal soporte visible es un contexto regional más favorable para la renta variable, acompañado por una mayor búsqueda de oportunidades en mercados latinoamericanos. Esa mejora general no significa que todos los países reciban la misma valoración, y Colombia destaca precisamente por su posición relativa dentro del bloque andino.
Dentro del sondeo, Bank of America no identifica una lista concreta de factores internos que explique por sí sola la ventaja colombiana. Por eso, el cambio de gobierno puede formar parte de la evaluación de los inversionistas, pero no puede presentarse como causa comprobada del mayor optimismo.[img1]
La política sí aparece como una variable relevante en otros mercados de la región, especialmente cuando los gestores evalúan decisiones monetarias, fiscales y electorales.
También pesan riesgos externos capaces de modificar rápidamente ese escenario, especialmente un eventual aumento de las tasas de interés en Estados Unidos. Tasas más altas suelen endurecer las condiciones financieras globales y pueden reducir el atractivo relativo de activos más riesgosos en economías emergentes.
Para los mercados andinos, los participantes también identificaron como riesgos los eventos climáticos y un aumento en los precios del cobre. Estos factores podrían alterar expectativas sectoriales, flujos de capital y valoraciones, aunque su efecto concreto dependería de cada mercado y de las condiciones internas.
Una percepción más favorable puede traducirse en mayor interés por acciones y otros activos colombianos, especialmente si el apetito regional por riesgo continúa aumentando. Ese escenario podría apoyar las valoraciones del mercado y facilitar nuevas entradas de capital, siempre que los inversionistas mantengan su confianza en las perspectivas del país.
El efecto sobre la economía real, sin embargo, no sería automático ni inmediato, porque una mejora bursátil no equivale necesariamente a mayor crecimiento económico. Para que el cambio de percepción tenga efectos más amplios, se debería sostener y reflejarse en inversión, financiamiento y decisiones empresariales durante un periodo prolongado.
La señal favorable hacia Colombia también llega con cautela global entre los gestores, quienes aumentaron sus posiciones de efectivo durante septiembre. Esa combinación muestra un escenario de mayor interés por América Latina, pero todavía condicionado por tasas, inflación, riesgos políticos y posibles episodios de volatilidad financiera.