Atracciones y destinos turísticos convergen en América Latina y el Caribe

La frontera entre atracción y destino turístico cambia en México

Parques, hoteles, transporte y gastronomía se integran en México mientras operadores y destinos amplían su oferta para generar viajes más completos

La relación entre las atracciones y los destinos turísticos está cambiando en México mediante desarrollos que integran entretenimiento, hotelería, gastronomía y transporte. De acuerdo con IAAPA, esta convergencia ocurre en dos sentidos: destinos que incorporan atracciones para fortalecer su propuesta y operadores que amplían su infraestructura para ofrecer experiencias de viaje más completas.

El estudio de Impacto Económico 2025 de IAAPA para América Latina y el Caribe, elaborado por Tourism Economics con datos de 2024, señala que la industria de atracciones en México generó un impacto económico de 11.3 mil millones de dólares, recibió 89 millones de visitas y sostuvo más de 272 mil empleos. México concentra aproximadamente un tercio de los ingresos de esta industria en la región.

Paulina Reyes, vicepresidenta y directora ejecutiva de IAAPA para América Latina y el Caribe, señaló para NotiPress que la relación entre turismo y atracciones es cada vez más bidireccional. Mientras algunos destinos incorporan nuevas experiencias para ampliar su oferta, determinados operadores desarrollan hoteles, transporte, gastronomía y otros servicios vinculados con el viaje.

En Nuevo Nayarit, VidantaWorld ejemplifica la incorporación de atracciones y espectáculos dentro de un desarrollo turístico con infraestructura hotelera. Su oferta incluye Cirque du Soleil LUDÕ y BON Luxury Theme Park. En Hidalgo, Mundo Charro plantea una combinación de parque temático, cultura, gastronomía, hotelería y eventos, mientras que Nickelodeon Hotels & Resorts, en Riviera Maya, integra el parque acuático Aqua Nick como parte central de su experiencia hotelera.

El movimiento también ocurre desde las propias atracciones hacia una oferta turística más amplia. Grupo Xcaret evolucionó de sus parques y experiencias hacia un ecosistema que incluye hoteles, transportación, gastronomía y actividades marítimas.

Otros casos muestran cómo las atracciones pueden integrarse a entornos urbanos con funciones adicionales. Parque Fundidora, en Monterrey, combina patrimonio, cultura, naturaleza, entretenimiento y eventos, además de incorporar espacios como el Museo del Niño. En Ciudad de México, Aztlán Parque Urbano integra entretenimiento, áreas verdes y espacios públicos dentro de un proyecto de regeneración urbana.

La tendencia no se limita exclusivamente a México. En América Latina y el Caribe, desarrolladores turísticos incorporan entretenimiento a sus proyectos, al tiempo que operadores de atracciones fortalecen su oferta hacia la hospitalidad y otros servicios.

Para Reyes, una atracción puede convertirse en un motivo para viajar y contribuir a la creación de experiencias y destinos completos. La convergencia entre ambos modelos amplía así el papel de las atracciones dentro del desarrollo turístico y económico de las regiones donde operan.