De Malvinas a la inteligencia artificial: el discurso con el que Milei desafió a la ONU

Con Malvinas como eje, Milei criticó la capacidad de la ONU para hacer cumplir sus resoluciones y defendió la innovación tecnológica

Desde la Asamblea General, Milei expuso cómo imagina el papel de Argentina frente a un mundo atravesado por nuevas tensiones y cambios tecnológicos

Javier Milei llevó a la Asamblea General de las Naciones Unidas un discurso atravesado por una pregunta central sobre la autoridad real del organismo. Desde esa crítica, enlazó el reclamo por Malvinas con inteligencia artificial, energía, política exterior y una estrategia para reposicionar a Argentina.

El presidente argentino presentó la disputa con Reino Unido como ejemplo de la distancia entre las resoluciones internacionales y su cumplimiento efectivo. Su planteamiento avanzó después hacia una crítica más amplia al funcionamiento multilateral y al papel de los Estados frente a nuevas tecnologías.

Malvinas vuelve al centro de la Asamblea

Milei resumió la posición argentina con una frase directa: "Malvinas es para nosotros una causa nacional", antes de cuestionar la eficacia de Naciones Unidas. Recordó la resolución 3149 de la Asamblea General y sostuvo que las modificaciones unilaterales continuaron durante décadas pese a aquella decisión.

También apuntó contra el proyecto Sea Lion, destinado a extraer petróleo en la cuenca Malvinas Norte mediante licencias británicas rechazadas por Argentina. Según Milei, su gobierno respondió con acciones diplomáticas, herramientas jurídicas, sanciones a empresas involucradas y una iniciativa enviada al Congreso.

El reclamo llegó un día después de que el primer ministro británico, Andy Burnham, reafirmara ante la ONU la posición de Londres sobre las islas. Burnham sostuvo que Reino Unido permanecerá firme frente a amenazas contra el derecho de sus territorios a seguir siendo británicos.

Milei, por su parte, volvió a pedir negociaciones con Reino Unido para alcanzar una solución pacífica sobre la soberanía de las islas. "No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias", afirmó al cuestionar la capacidad institucional para hacerlas valer.

Inteligencia artificial sin regulación preventiva

La inteligencia artificial ocupó otro tramo relevante, presentado por Milei como una revolución tecnológica capaz de transformar productividad, medicina, educación y gobierno. Frente a los escenarios pesimistas sobre empleo, defendió que los avances tecnológicos históricos ampliaron las capacidades humanas y rechazó respuestas basadas principalmente en el miedo.

Su propuesta para Argentina incluye competir con energía, minerales críticos, talento y un marco jurídico favorable para empresas vinculadas con inteligencia artificial. Milei repitió "el compromiso de no regular de manera preventiva" y mencionó responsabilidad limitada para compañías con agentes de IA, además de beneficios fiscales.

El mandatario también sostuvo que la competencia tecnológica tiene una dimensión geopolítica y defendió que Occidente lidere ese desarrollo según determinados valores. Esa visión quedó vinculada con su alineamiento declarado con Estados Unidos e Israel, además de su rechazo a las acciones del régimen iraní.

Energía, apertura y críticas al sistema multilateral

Milei presentó los recursos energéticos y minerales como piezas de una estrategia destinada a ampliar la influencia económica y política argentina. Destacó Vaca Muerta, convocó inversiones y estableció como límite las actividades relacionadas con recursos ubicados en áreas cuya soberanía permanece disputada.

Su cuestionamiento a Naciones Unidas también alcanzó la Agenda 2030, determinadas políticas ambientales y migratorias, además de la gestión internacional durante la pandemia. Sobre ese último punto, formuló fuertes acusaciones contra organismos internacionales y justificó la decisión argentina de abandonar la Organización Mundial de la Salud.

Hacia el cierre, Milei afirmó que Argentina seguirá participando en foros multilaterales, aunque diferenció cooperación internacional de subordinación política. Con Malvinas como eje inicial, proyectó una estrategia basada en soberanía, apertura económica, recursos estratégicos, innovación tecnológica y mayor capacidad de decisión nacional.