Lula acelera la prohibición de apuestas: cuánto dinero mueve el negocio y quiénes resisten

Miles de sitios quedaron bajo bloqueo mientras el negocio de las apuestas online enfrenta presión política y económica

Deudas, adicción y acceso temprano al juego impulsan el debate, mientras clubes e influencers cuestionan una prohibición con fuerte impacto comercial

Brasil convirtió la ofensiva contra las apuestas online en una de sus medidas más amplias a pocos días de la primera vuelta presidencial. El Gobierno solicitó bloquear 5.209 sitios ilegales y más de 2.000 perfiles en redes sociales después de prohibir las apuestas de cuota fija.

La medida fue firmada por Luiz Inácio Lula da Silva, poco antes de las elecciones presidenciales del 4 de octubre. Desde entonces, el Ministerio de Justicia y la Agencia Nacional de Telecomunicaciones coordinan bloqueos, controles publicitarios y seguimiento de movimientos financieros vinculados con el sector.

También fueron detectados anuncios en grandes plataformas digitales, mientras Telegram recibió pedidos para retirar canales utilizados para promocionar apuestas y casinos. La prohibición alcanza la operación, intermediación y publicidad de apuestas deportivas y casinos online, mientras los usuarios pueden retirar sus fondos hasta el 5 de octubre.

Un negocio de miles de millones con impacto social creciente

La magnitud económica ayuda a explicar la tensión generada por una decisión que afecta contratos, publicidad y hábitos de millones de usuarios. Durante 2025, más de 25 millones de brasileños realizaron al menos una apuesta dentro del mercado regulado.

En conjunto, las plataformas reportaron ingresos brutos por 36.959 millones de reales, aproximadamente 7.000 millones de dólares, antes de otros costos. Esa cantidad no representa todo el dinero apostado, porque una misma suma puede reutilizarse después de premios, devoluciones o nuevas jugadas.

Como referencia, el Banco Central estimó que el sector movió cerca de 130.000 millones de reales solamente durante 2024. El crecimiento también encendió alarmas por endeudamiento, adicción y exposición temprana al juego, especialmente entre hogares de menores ingresos y adolescentes.

Uno de cada cuatro adolescentes ya había realizado apuestas, una cifra que aumentó la preocupación por el acceso temprano al juego digital. Además, una auditoría recordó que cinco millones de beneficiarios de Bolsa Família transfirieron 3.000 millones de reales mediante Pix durante septiembre de 2024.

Otros estudios incorporados por organismos de control señalaron que numerosos apostadores mantenían deudas y destinaban una parte relevante de sus ingresos mensuales al juego. Ese impacto financiero convirtió a las apuestas en un problema que excede el entretenimiento y alcanza directamente la economía de los hogares.

Fútbol, empresas e influencers concentran la resistencia

La prohibición golpea especialmente al fútbol brasileño, donde las casas de apuestas se habían convertido en patrocinadores centrales durante los últimos años. Catorce de los veinte clubes de la primera división tenían una empresa del sector como patrocinador principal antes de la medida.

En 2025, esos acuerdos aportaron 1.143 millones de reales a los veinte clubes con mayores ingresos, equivalentes al 36% de sus cobros comerciales. Flamengo, por ejemplo, mantenía con Betano un contrato anual cercano a 268,5 millones de reales, uno de los mayores del fútbol sudamericano.[img1]

Clubes, empresas de apuestas e influencers aparecen entre los sectores más afectados por la suspensión de contratos, publicidad y acuerdos comerciales vigentes. Las principales asociaciones del sector acudieron al Tribunal Supremo para intentar suspender la medida, alegando seguridad jurídica, libertad económica y derechos adquiridos.

La disputa ocurre además en plena campaña presidencial, con Lula buscando la reelección frente a Flávio Bolsonaro, quien cuestionó públicamente la prohibición. El Senado dispone de 120 días para decidir si convierte la medida provisional en ley, mientras continúan los bloqueos y las presentaciones judiciales.