Reputación académica y buenas redes internacionales contrastan con menor productividad científica, impacto de publicaciones y dificultades presupuestarias
Argentina conserva algunas de las universidades más reconocidas de América Latina, pero su sistema atraviesa ahora el retroceso regional más marcado. En la nueva edición del ranking de Quacquarelli Symonds (QS), 17 instituciones argentinas perdieron posiciones, ocho mejoraron y 20 conservaron su ubicación previa.
Ese balance convirtió al país en el sistema con mayor caída neta entre aquellos con al menos diez universidades clasificadas. El contraste resulta especialmente llamativo porque la Universidad de Buenos Aires mantuvo el décimo puesto y continúa entre las instituciones líderes de la región.
La reputación sigue siendo una fortaleza relevante para Argentina dentro de los ocho indicadores utilizados por la clasificación regional. La Universidad de Buenos Aires ocupa el segundo lugar latinoamericano tanto en reputación académica como en valoración entre empleadores.
También aparecen bien posicionadas la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Nacional de Córdoba en distintas mediciones de prestigio. Sin embargo, el panorama cambia al observar la producción científica, donde las universidades argentinas muestran resultados considerablemente más débiles.
Ninguna institución argentina figura entre las primeras 50 de América Latina en citas por artículo dentro de la clasificación. Tampoco aparece alguna entre las primeras 90 en publicaciones por profesor, dos indicadores donde el promedio argentino queda por debajo del regional.
QS relaciona parte de este deterioro con las restricciones presupuestarias que afectan especialmente a las universidades públicas desde 2023. La organización sostiene que la menor disponibilidad de recursos repercute sobre salarios, investigación y capacidad institucional para conservar investigadores calificados.
Ben Sowter, vicepresidente sénior de QS, vinculó el mayor descenso neto argentino con las restricciones presupuestarias y la persistente debilidad en investigación.
Mientras Argentina pierde terreno general, Chile y Brasil concentran varias de las instituciones mejor ubicadas en América Latina y el Caribe. La Pontificia Universidad Católica de Chile encabeza la clasificación, seguida por la Universidade de São Paulo y la Universidade Estadual de Campinas.
Brasil también cuenta con la mayor cantidad de universidades incluidas, mientras Argentina ocupa el cuarto lugar por representación regional. La clasificación reúne 517 instituciones de 27 países, lo que permite observar diferencias amplias entre sistemas universitarios nacionales.[img1]
El retroceso argentino tampoco fue uniforme, porque algunas universidades consiguieron mejorar posiciones dentro de una tendencia nacional predominantemente negativa. La Universidad Nacional de Córdoba avanzó del puesto 33 al 30, mientras la Universidad de San Andrés pasó del 51 al 44.
También mejoró la Universidad Nacional de San Martín, que subió del puesto 102 al 94 y alcanzó su mejor ubicación histórica. En sentido contrario, retrocedieron instituciones como Torcuato Di Tella, Rosario, Litoral, Cuyo, Sur y Mar del Plata.
Pese al descenso general, Argentina conserva ventajas que ayudan a explicar por qué varias universidades mantienen reconocimiento regional e internacional. El país presenta un desempeño destacado en la relación entre profesores y estudiantes y conserva redes internacionales de investigación competitivas.
La Universidad de Buenos Aires ocupa el décimo lugar regional en redes internacionales, mientras La Plata aparece en el 32 y Córdoba en el 43. Esa inserción convive con resultados más débiles en productividad científica, impacto de publicaciones y disponibilidad de personal con formación doctoral.
El cuadro final muestra una tensión clara entre prestigio acumulado, capacidad académica y dificultades crecientes para sostener investigación competitiva. La evolución futura dependerá, según QS, de preservar talento, fortalecer la producción científica y sostener recursos suficientes para las universidades.