Oro sube por caída de rendimientos de bonos y debilitamiento del dólar

El oro avanza mientras retroceden los rendimientos de los bonos y se debilita el dólar

La demanda de deuda pública favorece al metal pese a una inflación estadounidense superior a lo previsto y a las expectativas de nuevas alzas de tasas de interés

Los precios del oro registraron un avance el 15 de octubre de 2026, favorecidos por el debilitamiento del dólar y la caída de los rendimientos de los bonos a nivel global. El movimiento ocurrió en un contexto de ventas de acciones tecnológicas y relacionadas con inteligencia artificial, que impulsaron la demanda de deuda pública y contribuyeron al descenso de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.

De acuerdo con un análisis de mercado de Thadeu Dos Santos, director regional de Infinox para Latinoamérica, la mayor demanda de bonos se produjo pese a la publicación de datos de inflación en Estados Unidos superiores a las expectativas. El comportamiento de ambos mercados ofreció apoyo al metal precioso, aunque persisten factores monetarios que podrían limitar una recuperación sostenida.

El índice de precios al consumidor (IPC) de Estados Unidos alcanzó 3.7% en septiembre, mientras que la inflación subyacente aumentó hasta 2.6%. Según el análisis, ambas cifras superaron las previsiones del mercado y mantuvieron la atención sobre las próximas decisiones de política monetaria.

A pesar de estos resultados, las declaraciones de varios funcionarios de la Reserva Federal (Fed) moderaron las expectativas de un incremento inmediato de las tasas de interés durante octubre. Sin embargo, los mercados continúan anticipando un mayor endurecimiento monetario antes de finalizar 2026.

Esta combinación mantiene un escenario de tasas de interés restrictivas, aunque el descenso reciente de los rendimientos de los bonos estadounidenses ha favorecido al oro. La evolución de ambos factores será relevante para determinar si el avance del metal puede mantenerse durante las próximas sesiones.

El panorama monetario internacional también presenta elementos de presión. Las señales de una política monetaria más restrictiva en Japón y las expectativas de otra subida de tasas por parte del Banco Central Europeo (BCE) en diciembre refuerzan un entorno de endurecimiento financiero global.

Según Dos Santos, estas condiciones podrían limitar el alcance de una recuperación más fuerte y sostenida del oro. Aunque el debilitamiento del dólar y la reducción de los rendimientos proporcionan apoyo inmediato, las perspectivas de nuevas alzas de tasas representan un factor de presión para el metal.

Por otra parte, la demanda de inversión en oro continúa ofreciendo respaldo al mercado. Los fondos cotizados en bolsa respaldados por oro (ETFs) registraron fuertes entradas de capital durante septiembre y cerraron un trimestre récord, de acuerdo con el análisis.

A este comportamiento se suma la actividad de los bancos centrales, que continuaron incrementando sus reservas de oro. Ambas fuentes de demanda constituyen factores de apoyo que podrían contribuir a sostener los precios incluso si persisten condiciones monetarias restrictivas.

El especialista considera que estas compras también podrían amplificar una eventual recuperación del oro si los rendimientos de los bonos mantienen su trayectoria descendente. No obstante, la evolución de la política monetaria global sigue siendo determinante para las perspectivas de corto plazo.

La atención de los mercados se dirige ahora a las declaraciones previstas para el viernes 16 de octubre del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, durante las reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Bangkok, según el análisis.

Dos Santos plantea dos escenarios posibles. Un mensaje favorable a mantener o intensificar el endurecimiento monetario podría revertir parte del repunte reciente de los bonos y ejercer nuevas presiones sobre el oro. En cambio, una postura más paciente podría permitir que los rendimientos permanezcan en niveles inferiores y respalden la recuperación del metal.

Así, el precio del oro permanece condicionado por fuerzas contrapuestas: la caída de los rendimientos de los bonos y la demanda de inversión ofrecen soporte, mientras que las expectativas de tasas de interés más elevadas podrían limitar la continuidad de su avance.