Con el embalse de Mazar cerca de su nivel crítico, las autoridades ecuatorianas buscan preservar sus reservas de agua y reducir el riesgo de apagones prolongados
Ecuador recuperó una conexión eléctrica fundamental en un momento delicado para su abastecimiento, después de meses marcados por tensiones comerciales, sequías y restricciones energéticas. Colombia reanudó las exportaciones de electricidad hacia su país vecino este 16 de octubre de 2026, según confirmó el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa.
Mediante una publicación en la red social X, Noboa agradeció al presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, por restablecer el suministro eléctrico. "Gracias, @ABDELAESPRIELLA, por reiniciar el despacho de energía. En momentos así, los países hermanos se respaldan con hechos. Colombia puede tener la certeza de que Ecuador estará a la altura cuando atraviese momentos difíciles", expresó el mandatario.
El anuncio representa un alivio para Ecuador, cuyo sistema eléctrico enfrenta dificultades por la disminución de los caudales que alimentan sus principales centrales hidroeléctricas. Esta situación obligó a implementar desconexiones para empresas de alto y medio voltaje durante tres días semanales, buscando preservar las reservas de agua.
Las interrupciones del suministro durante 2026 respondieron a dos circunstancias diferentes: primero, una disputa comercial entre ambos gobiernos y, posteriormente, riesgos para el abastecimiento colombiano.
En enero, el Gobierno ecuatoriano anunció aranceles del 30 % para 20 productos colombianos, provocando una respuesta de la administración del entonces presidente Gustavo Petro. Colombia estableció restricciones al intercambio eléctrico mediante una resolución emitida el 22 de enero, en medio de las tensiones comerciales y preocupaciones energéticas.[img1]
Tras permanecer suspendidas entre febrero y agosto, las exportaciones fueron reanudadas, inicialmente con un suministro de 8,6 gigavatios hora diarios. Sin embargo, el 7 de septiembre Colombia volvió a restringir las ventas para priorizar su demanda interna y proteger sus embalses ante El Niño.
Esta segunda interrupción respondió principalmente a condiciones climáticas y necesidades de seguridad energética, distintas del conflicto arancelario que había afectado previamente la relación bilateral.
La interconexión eléctrica permite cubrir aproximadamente el 10 % de la demanda máxima ecuatoriana, convirtiéndose en un respaldo relevante cuando disminuye la producción hidroeléctrica. En condiciones normales, Colombia puede exportar hasta 450 megavatios de potencia hacia Ecuador, aunque todavía no se precisó el volumen correspondiente al suministro reanudado.
Actualmente, las centrales hidroeléctricas generan el 64,8 % de la electricidad requerida por Ecuador, mientras las instalaciones termoeléctricas aportan otro 33,7 %. Esta dependencia del agua vuelve especialmente importante la disponibilidad de electricidad importada durante períodos de sequía prolongada.
Uno de los puntos más críticos se encuentra en el embalse de Mazar, cuyo nivel de agua llegó a los 2.123 metros sobre el nivel del mar. Esa cifra se aproxima al umbral crítico de 2.115 metros, por debajo del cual aparecen limitaciones para su operación.
Las autoridades ecuatorianas también preparan inversiones en redes de transmisión y trabajos de mantenimiento ante los meses de mayor impacto previsto del fenómeno de El Niño.