El intercambio de datos sobre delitos permitiría anticipar amenazas entre instituciones financieras, aunque persisten barreras regulatorias y de colaboración
Combatir el fraude financiero no es tarea fácil y a veces no depende únicamente de que cada banco mejore sus sistemas de seguridad. Compartir información sobre intentos de delito entre instituciones podría ayudar a identificar amenazas antes de que afecten a otros participantes del sistema financiero.
Estefanía García, Country Manager de Lynx, explicó en entrevista con NotiPress que en México ya existen esfuerzos para fortalecer esta colaboración. La directiva destacó el trabajo de la Asociación de Bancos de México (ABM) para impulsar un consorcio que facilite el intercambio de información sobre delitos financieros.
Cuando una institución identifica una actividad sospechosa, ese conocimiento puede resultar útil para otras entidades expuestas a ataques similares. Es a partir de esa premisa que surge la propuesta, la cual consiste en facilitar que los participantes del sistema financiero conozcan las amenazas detectadas, sin necesidad de intercambiar información personal de los clientes.
"Si ves la casa del vecino quemarse, ¿le voy a echar agua a la mía porque me va a venir el fuego, o le ayudo a pagarlo para que no queme mi casa?", señaló García.
Sin embargo, compartir información supone modificar prácticas históricas del sector bancario. La directiva reconoció que las instituciones financieras tradicionalmente han mostrado reservas para comunicar los incidentes que enfrentan, aunque observa avances en las conversaciones para establecer mecanismos de cooperación.
El objetivo también requiere integrar a diferentes participantes del sistema financiero. Bancos, organismos reguladores y autoridades encargadas de investigar delitos intervienen en distintas etapas, desde la detección de operaciones anómalas hasta la presentación de reportes y las investigaciones correspondientes.
García plantea que las empresas proveedoras de tecnología también participen en estos espacios de colaboración. Su argumento es que estas compañías ya disponen de información relevante para reconocer comportamientos asociados con posibles delitos financieros.
"Por nuestra plataforma pasa el 66% del tráfico de las tarjetas del país", afirmó la directiva. Con ese volumen de operaciones, Lynx considera que puede aportar conocimiento a los esfuerzos colectivos de prevención.
La participación de los proveedores, no obstante, plantea la necesidad de establecer condiciones para intercambiar información sin incumplir las disposiciones aplicables. García asegura que el desafío consiste en encontrar mecanismos compatibles con las obligaciones legales de cada participante.
Las diferencias entre las capacidades de actuación de las instituciones financieras y las organizaciones criminales también forman parte del problema. Mientras los bancos deben atender procesos internos y exigencias regulatorias, los delincuentes no enfrentan esas mismas limitaciones.
Para García, esta situación vuelve especialmente importante que las entidades aprovechen la información disponible en todo el ecosistema. La cooperación permitiría que el conocimiento adquirido ante una amenaza no permanezca únicamente dentro de la institución que la detectó.
La directiva señaló que ya existen conversaciones entre participantes del sector y manifestó su interés en que los esfuerzos se traduzcan en mecanismos efectivos. De todas formas, la posibilidad de incorporar a proveedores tecnológicos y compartir información sobre delitos, respetando la regulación, sigue en las manos de las instituciones involucradas.