Por qué los sistemas bancarios antiguos siguen usando COBOL en tiempos de IA

Un lenguage de programación de 1959 sigue con plena vigencia en tiempo de inteligencia artificial

Inversión acumulada y la continuidad operativa explican por qué sustituir tecnología bancaria puede ser menos conveniente que actualizarla con nuevas herramientas

Los sistemas informáticos desarrollados hace décadas continúan formando parte de la operación bancaria en América Latina. Aunque tecnologías como COBOL y los sistemas centrales o mainframes suelen asociarse con infraestructura antigua, su permanencia no responde necesariamente a una falta de modernización. Para algunas instituciones, conservarlos y optimizarlos puede resultar más conveniente que sustituirlos por completo.

Fernando Leibowich Beker, CEO de Lidd AI, explicó a NotiPress que numerosos bancos latinoamericanos han construido sus propios sistemas a lo largo de décadas. Estas plataformas representan inversiones acumuladas y sostienen procesos que continúan funcionando, por lo que reemplazarlas únicamente para adoptar tecnologías más recientes no siempre tiene una justificación operativa.

El directivo señaló desde las oficinas en España que algunos sistemas bancarios llevan alrededor de 50 años en funcionamiento. Su antigüedad, sostuvo, no significa que hayan dejado de cumplir su propósito. Desde esta perspectiva, la decisión tecnológica debe considerar qué necesita mejorar la institución y no solamente cuánto tiempo lleva utilizando una plataforma.

Estructura bancaria y decisiones tecnológicas

Leibowich Beker distinguió entre las características del sector bancario estadounidense y las de América Latina. Según su explicación, Estados Unidos cuenta con numerosas instituciones de menor tamaño que pueden recurrir a soluciones de software como servicio, conocidas como SaaS, para cubrir parte de sus necesidades tecnológicas.

En contraste, los bancos latinoamericanos como organizaciones de mayor tamaño relativo, están sujetas a exigencias regulatorias y con una trayectoria de desarrollo de sistemas propios. Esa combinación promueve la permanencia de plataformas construidas internamente como sistemas basados en AS/400 de IBM y hace que su sustitución implique decisiones distintas a las de una institución que depende de aplicaciones contratadas a terceros.

La diferencia va más allá de que una región tenga tecnología más avanzada que otra. Más bien, la estructura de las instituciones y sus inversiones previas condicionan las alternativas disponibles.

IA abre opciones

Lidd AI observa entre sus clientes del sector financiero un mayor interés por optimizar y documentar sistemas existentes, en lugar de emprender directamente proyectos de migración. Si bien la firma no se autodenomina fintech, sus servicios al sector bancario tradicional podrían encuadrar en ese sector.

En el proceso de modernización de los sistemas legados, las herramientas de observabilidad permiten examinar el comportamiento de las aplicaciones, mientras que las soluciones de inteligencia artificial orientadas al desarrollo de software pueden apoyar tareas relacionadas con su comprensión y modificación.

Por su parte, la combinación de estas capacidades abre la posibilidad de optimizar o hacer cambios en las plataformas legacy sin asumir desde el principio que deben desaparecer. También estos cambios pueden contribuir a preparar una migración cuando esta resulte necesaria, aunque no la convierte en reemplazo tecnológico.

Leibowich Beker comparó este enfoque con la remodelación de un edificio que continúa siendo útil: antes de demolerlo y construir otro, conviene evaluar qué partes necesitan actualizarse y cuáles pueden conservarse.

Bajo esa lógica, la permanencia del COBOL y de los sistemas centrales antiguos del sector bancario no representa por sí misma una contradicción con la adopción de inteligencia artificial. La modernización puede consistir en mejorar la tecnología que ya sostiene las operaciones bancarias, siempre que las necesidades de cada institución justifiquen ese camino.Lo paradógico es cómo un lenguaje de programación de 1959 sigue tan vigente que sus usuarios piensan en optimizar pero no en reemplazar.