Bombardeo con ocho guerrilleros muertos marca ofensiva del nuevo gobierno de Colombia

 28-08-2026
Martín Olivera
   
Portada | Colombia
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)

Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)

Un bombardeo ejecutado en el departamento del Guaviare dejó al menos ocho guerrilleros muertos y se convirtió en la ofensiva más letal del nuevo gobierno colombiano. La operación ocurrió durante la madrugada en una zona rural del municipio de El Retorno, donde posteriormente ingresaron comandos militares.

La ofensiva, denominada Operación Amón, estuvo dirigida contra campamentos utilizados por el Bloque Jorge Suárez Briceño. Esta estructura está vinculada al Estado Mayor de Bloques y Frentes, una de las principales disidencias de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Según el balance preliminar divulgado por el presidente Abelardo de la Espriella, las fuerzas militares también incautaron 11 fusiles y cinco ametralladoras. Además, decomisaron material de logística y abastecimiento mientras las tropas continuaban las operaciones para consolidar el control de la zona.

El Estado Mayor de Bloques y Frentes está encabezado por Alexander Díaz Mendoza, conocido como alias Calarcá. El dirigente perteneció anteriormente a las FARC y posteriormente regresó a las armas tras el proceso de paz iniciado durante la década pasada.

Durante 2024, Calarcá se separó de Néstor Gregorio Vera, alias Iván Mordisco, jefe del Estado Mayor Central. Esa ruptura dividió a las principales estructuras disidentes y consolidó dos facciones con presencia armada en distintas regiones colombianas.

De las negociaciones a una respuesta militar

La operación refleja un cambio frente a la estrategia aplicada durante el gobierno de Gustavo Petro, que intentó negociar con distintas organizaciones armadas ilegales. Las conversaciones no lograron detener los principales focos de violencia ni cerrar las disputas territoriales relacionadas con guerrillas y narcotráfico.

x @COL_EJERCITO

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Tras asumir la Presidencia, De la Espriella rompió esas negociaciones y anunció una estrategia orientada a recuperar territorio mediante operaciones militares. El mandatario aseguró que Colombia está "pasando a la ofensiva" y prometió aumentar la presión sobre los principales jefes armados.

"Los grandes cabecillas y sus estructuras criminales no tendrán escondite ni santuario en ninguna parte del territorio nacional", afirmó De la Espriella. Sus declaraciones acompañaron el anuncio de que las tropas seguían avanzando en la zona después del bombardeo.

La Operación Amón representa el segundo bombardeo realizado durante las primeras semanas de la nueva administración. A comienzos de agosto, otro ataque dejó dos guerrilleros muertos y civiles heridos, según la información difundida por el Ejecutivo.

Narcotráfico y cooperación con Estados Unidos

El endurecimiento de la estrategia ocurre mientras Colombia atraviesa una intensa ola de violencia vinculada con organizaciones armadas y narcotráfico. El país mantiene además un papel central en la producción mundial de cocaína, cuya comercialización alimenta redes criminales que operan fuera de sus fronteras.

Dentro de esta política, el gobierno autorizó el 12 de agosto operaciones militares conjuntas con Estados Unidos para combatir el narcotráfico. La medida coincidió con una ampliación de los contactos militares y de seguridad entre ambos países.

El jefe del Comando Sur estadounidense, general Francis L. Donovan, también llegó a Colombia para reunirse con el ministro de Defensa, Jorge Mora. Las conversaciones buscan fortalecer el intercambio de información, inteligencia y capacidades militares contra organizaciones vinculadas con narcotráfico y crimen organizado.


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