
Foto: x @ABDELAESPRIELLA
El terremoto puso a prueba al recién instalado Gobierno colombiano y convirtió la respuesta al desastre en el primer desafío de Abelardo de la Espriella. The Economist cuestionó decisiones adoptadas antes de la emergencia y advirtió que las diferencias regionales quedaron expuestas durante las operaciones de rescate.
Tras alcanzar una magnitud de 7,4, el terremoto del 10 de agosto de 2026 golpeó varias zonas del occidente colombiano, incluido Chocó. En Quibdó, habitantes reportaron problemas de electricidad, comunicaciones, maquinaria y servicios básicos, mientras otras ciudades dispusieron de mayores capacidades técnicas para atender víctimas.
La revista británica describió ese contraste como la existencia de "dos Colombias" frente a una misma emergencia, debido a las diferencias económicas e institucionales entre regiones. Mientras Cali recibió equipos especializados y logró rescatar decenas de personas, comunidades de Chocó enfrentaron mayores obstáculos para remover escombros y movilizar recursos.
Empalme y coordinación quedan bajo cuestionamiento
Uno de los principales señalamientos de The Economist se concentró en la decisión del nuevo Gobierno de no participar plenamente en la transición con la administración saliente. La publicación sostuvo que esa ruptura redujo la información y las capacidades disponibles cuando el Ejecutivo necesitó responder rápidamente ante una emergencia nacional.
Durante la campaña presidencial, De la Espriella también había planteado dirigir parte de su Gobierno desde Barranquilla, ciudad ubicada en la costa caribeña colombiana. El terremoto obligó al mandatario a coordinar desde Bogotá, donde se concentran ministerios, organismos nacionales, grandes medios y representantes de cooperación internacional.
The Economist consideró que la emergencia llevó al presidente hacia una actuación más pragmática respecto de algunas propuestas planteadas durante la campaña electoral. Al mismo tiempo, reconoció que el Gobierno colombiano reaccionó con rapidez y envió integrantes del gabinete hacia varias de las zonas afectadas.
Frente a las afectaciones provocadas por el terremoto, De la Espriella declaró el desastre nacional y priorizó operaciones de búsqueda, ayuda humanitaria y recuperación de infraestructura. También anunció ayudas temporales de vivienda para damnificados, aunque testimonios recogidos en Quibdó señalaban que algunas familias todavía esperaban asistencia y servicios básicos.
Periodistas cuestionan restricciones a datos oficiales
Otro frente surgió cuando el Sindicato Colombiano de Periodistas, conocido como Síncope, denunció restricciones al acceso de información pública relacionada con la emergencia. La organización cuestionó que la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres limitara el acceso a una plataforma con reportes situacionales actualizados.
SINCOPE
La plataforma mostraba datos por municipio y departamento sobre fallecidos, heridos, desaparecidos, viviendas destruidas y daños registrados en distintas infraestructuras. Según Síncope, el acceso fue restringido 42 minutos después de que el periodista Ronny Suárez Celemín divulgara públicamente la existencia de la herramienta.
El sindicato calificó la decisión como un acto de "censura" y sostuvo que no encontró una disposición legal que justificara reservar esos reportes oficiales. También argumentó que las ruedas de prensa centralizadas no sustituyen el acceso directo de periodistas y ciudadanos a información pública durante una emergencia.
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