
Foto: x @usembassyEC
La llegada del FBI a Ecuador marca un hecho inédito en la región andina. Por primera vez, agentes del Buró Federal de Investigaciones operarán de forma permanente en un país vecino de Colombia, con el objetivo de identificar y desmantelar redes criminales que cruzan libremente las fronteras. Esta acción se da en un contexto de creciente inseguridad regional y cooperación entre gobiernos, y podría modificar el equilibrio de fuerzas en zonas clave como la frontera norte ecuatoriana.
El Gobierno de Ecuador y Estados Unidos firmaron un memorando de entendimiento que formaliza la instalación de una oficina permanente del FBI en Quito. El acuerdo incluye la creación de una unidad especializada de la Policía Nacional ecuatoriana que trabajará en conjunto con los agentes estadounidenses. "Ahora lo que cambia es que tenemos ya agentes del FBI permanentemente en Ecuador trabajando con una unidad de la Policía Nacional que se ha estructurado para que puedan trabajar en conjunto", afirmó el ministro del Interior, John Reimberg.
La embajada de Estados Unidos en Quito calificó la apertura como un "hito estratégico y operativo". Lawrence Petroni, encargado de negocios, declaró en su cuenta oficial: "Mejoramos nuestra capacidad conjunta para identificar, desmantelar y llevar ante la justicia a quienes trafican drogas, lavan dinero, contrabandean armas y financian el terrorismo".
El inicio de operaciones se produce luego de una serie de hechos que elevaron las alertas en la frontera norte de Ecuador, donde operan disidencias armadas colombianas. La semana pasada, fuerzas ecuatorianas, con apoyo de Estados Unidos, bombardearon un campamento de los Comandos de la Frontera, grupo vinculado a las antiguas FARC.
Debido a su ubicación estratégica entre Colombia y Perú —los mayores productores de cocaína del mundo—, Ecuador se convirtió en un centro logístico clave para redes criminales. Además, su infraestructura portuaria fue utilizada como punto de salida para cargamentos ilícitos hacia Europa y Estados Unidos.
Según las autoridades, la nueva oficina permitirá fortalecer investigaciones complejas sobre lavado de activos, tráfico de armas y financiamiento del terrorismo. El acuerdo también contempla intercambio de inteligencia, operaciones conjuntas y capacitación para fuerzas de seguridad locales.
La instalación del FBI forma parte de la iniciativa continental "Escudo de las Américas", una alianza de 17 países impulsada por Estados Unidos para combatir el crimen organizado. La cumbre que formalizó esta coalición se celebró recientemente en Miami con la presencia del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa.
Sin embargo, el contexto no está exento de tensiones. En 2023, los ecuatorianos rechazaron mediante referendo el regreso de bases militares extranjeras al país. Aunque el nuevo acuerdo no implica presencia militar directa, la oposición expresó reparos sobre una posible injerencia extranjera. Consultado sobre estas críticas, Reimberg declaró: "Son gente que está a favor del caos, que está a favor de la criminalidad".
A diferencia de otras capitales como Bogotá, donde el FBI ya operaba desde la embajada, esta es la primera vez que Ecuador alberga una sede formal y permanente de la agencia federal. Esto refuerza su rol en la estrategia regional de seguridad liderada por Washington.
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