Bogotá,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)/ Imagen ilustrativa
Colombia prepara su tercer satélite dentro de un programa que busca ampliar capacidades propias de observación, operación espacial y respuesta ante necesidades civiles y militares. El proyecto aparece después del final anticipado del FACSAT-2 Chiribiquete, cuya permanencia orbital terminó antes de las proyecciones inicialmente divulgadas.
La Fuerza Aeroespacial Colombiana sostiene que el nuevo dispositivo tendrá uso dual y podrá apoyar operaciones de seguridad y atención de desastres naturales. Sus imágenes también servirían para vigilar deforestación, minería ilegal, agricultura y cambios ambientales en distintas regiones del territorio colombiano.
Frente a terremotos, avalanchas u otros desastres, esta capacidad puede ayudar a obtener rápidamente información detallada sobre las áreas afectadas. El FACSAT-3 incorporará cámaras diferentes a las utilizadas por su antecesor, mientras la institución desarrolla laboratorios para fortalecer conocimientos técnicos dentro del país.
El FACSAT-2 Chiribiquete fue lanzado el 15 de abril de 2023 mediante un cohete Falcon 9 de SpaceX desde Estados Unidos. Su misión incluía captar imágenes para topografía y cartografía, además de apoyar tareas ambientales y experimentos relacionados con gases de efecto invernadero.
Aunque algunos equipos estaban calificados para operar cinco años, la permanencia orbital estimada era de aproximadamente 3,04 años y dependía del clima espacial. El satélite terminó reingresando a la atmósfera después de unos treinta meses de operación, donde finalmente se desintegró durante el descenso.
La Fuerza Aeroespacial atribuyó la pérdida acelerada de altura al aumento de la actividad solar, que expandió la atmósfera superior y elevó la resistencia sobre el satélite. Ese mayor arrastre atmosférico redujo progresivamente su altitud hasta provocar un reingreso mucho más temprano de lo previsto inicialmente.
Según diversos especialistas, las proyecciones no ponderaron suficientemente las condiciones del clima espacial. Su análisis señaló además que el FACSAT-2 orbitaba a baja altura y carecía de propulsión propia para corregir la pérdida progresiva de altitud.
x @FuerzaAereaCol FACSAT-2
La Fuerza Aeroespacial, por su parte, sostuvo que el comportamiento correspondió a un decaimiento orbital natural acelerado por una actividad solar mayor. La institución también señaló que otros satélites lanzados durante el mismo periodo experimentaron reingresos anticipados debido a condiciones similares.
FACSAT-3 representa también una etapa de aprendizaje para Colombia, que busca adquirir experiencia en construcción, control y operación de sistemas espaciales propios. La Fuerza Aeroespacial quiere que parte de los procesos pueda desarrollarse dentro del país, con participación de universidades, empresas y entidades públicas.
Bajo este modelo, Colombia busca ampliar la transferencia tecnológica, preparar talento especializado y reducir progresivamente la dependencia de capacidades espaciales externas. También busca preparar al país para asumir proyectos de mayor complejidad tecnológica durante los próximos años.
El general Juan Martínez Ossa señaló que el objetivo de largo plazo es avanzar hacia un satélite colombiano de comunicaciones operado con capacidades nacionales. Para alcanzar esa meta, la estrategia plantea acumular experiencia mediante misiones progresivas antes de desarrollar sistemas de mayor tamaño, complejidad y autonomía tecnológica.
La construcción del FACSAT-3 ya cuenta con recursos institucionales, mientras todavía se buscan fondos adicionales para completar el lanzamiento previsto del nuevo satélite.