
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Con cifras, acusaciones graves y una respuesta cargada de ironía, el cruce entre Gustavo Petro y Nayib Bukele convirtió un debate regional en un episodio con eco internacional. La disputa escaló cuando ambos mandatarios confrontaron sus visiones sobre seguridad, cárceles y derechos humanos, a partir de señalamientos públicos difundidos en redes sociales.
El intercambio tomó fuerza entre Colombia y El Salvador después de que Petro cuestionó el sistema penitenciario salvadoreño. El presidente colombiano retomó datos divulgados por El País sobre detenciones bajo el régimen de excepción y sostuvo que "Tener un 36% de personas presas inocentes, es un crimen contra la humanidad, se trata de campos de concentración de población civil, gente apresada porque tiene un tatuaje o es joven".
Bajo ese argumento, Petro amplió su crítica con una comparación directa entre la situación salvadoreña y casos de ejecuciones extrajudiciales documentados en Colombia. En ese mensaje afirmó: "Así no se disminuye una tasa de homicidios porque estás matando en vida a miles de jóvenes presos inocentes y a sus familias, se parece a las ejecuciones oficiales en Colombia para matar jóvenes para hacerlos pasar por guerrilleros dados de baja, cuando eran jóvenes inocentes incluso con problemas mentales recogidos en los barrios populares de las grandes ciudades".
El mandatario colombiano también calificó esa política como "terrorismo" y aseguró que genera respaldo popular a partir del miedo. En otra publicación señaló: "Eso se llama terrorismo y sirve para conseguir apoyo popular ignorante, y después siguen los ciclos de venganza y más muertes". De esta manera reforzó su rechazo al modelo aplicado por el gobierno salvadoreño.
Bukele respondió con un mensaje dirigido directamente a Petro y defendió la política de encarcelamiento masivo aplicada durante el estado de excepción. El presidente salvadoreño escribió: "Si, como usted sostiene, en nuestro país existen ‘campos de concentración’, estaríamos frente a una situación que no admite términos medios, sino decisiones firmes en favor de la dignidad humana", antes de plantear una salida que elevó el tono del choque.
En la misma publicación, Bukele ofreció trasladar a Colombia a toda la población carcelaria de su país, incluidos los llamados presos políticos. Su mensaje indicó: "El Salvador está dispuesto a facilitar el traslado del 100 % de su población carcelaria. Incluye a los llamados presos políticos y cualquier otro caso que considere que viole su política del ‘amor y la vida’", aunque agregó que la recepción debía incluir a todos los internos.
La controversia creció porque el intercambio pasó a leerse como una discusión más amplia sobre el equilibrio entre combate al crimen y garantías fundamentales. También expuso dos enfoques opuestos en América Latina: uno centrado en la detención masiva como herramienta de control. El otro, que cuestiona el costo humano de ese método cuando alcanza a personas sin antecedentes criminales registrados.
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