
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
La creciente disputa arancelaria entre Colombia y Ecuador reconfiguró el mapa de tensiones comerciales en América del Sur y plantea una pregunta estratégica: ¿intervendrá Estados Unidos para contener el conflicto o mantendrá su distancia en un año clave para su propia política interna y la de sus aliados regionales?
Desde enero de 2026, los gobiernos de Daniel Noboa y Gustavo Petro aplican sanciones comerciales recíprocas que afectan a más de 200 productos y a miles de empresas que operan a ambos lados de la frontera. El gobierno ecuatoriano elevó al 50% un arancel inicialmente decretado al 30%, mientras Colombia respondió con una medida equivalente sobre más de 70 bienes ecuatorianos. Ambas decisiones contradicen el principio de "arancel cero" consagrado por la Comunidad Andina de Naciones (CAN), cuya capacidad de resolución fue puesta en duda.
"El problema es que ni la OEA ni la Comunidad Andina de Naciones tiene las suficientes muelas para hacer cumplir eso", señaló el coronel Luis Villamarín en entrevista con CNN. Luego añadió: "podría venir el único que puede poner orden, Estados Unidos, y decirles si ustedes no se ponen de acuerdo, sanciones de tanto a ambos".
En este contexto, el rol de Estados Unidos aparece como un actor potencial, aunque aún incierto. Las cámaras estratégicas de Washington siguen de cerca los procesos electorales en la región, particularmente en Colombia. Según Villamarín, "si llegara a ganar el candidato de Petro, pues inmediatamente la apretada será terrible", en referencia a una posible reacción desde la administración estadounidense.
La afinidad política entre Donald Trump y Daniel Noboa es otro factor que alimenta el debate sobre una eventual mediación o presión indirecta desde Washington. "Me parece que aquí el favorito sería Noboa sobre Petro", afirmó Villamarín durante la misma entrevista, aludiendo a las posibles preferencias de Trump.
En el plano comercial, las repercusiones del conflicto entre ambos países ya son claramente visibles. Ecuador fue el sexto comprador de productos colombianos en 2025, con más de 1.800 millones de dólares en transacciones. Del otro lado, Colombia importa madera, conservas, camarones y aceite de palma, con Antioquia, Bogotá y Nariño como principales puntos de entrada. El incremento arancelario impacta tanto a grandes compañías como a pymes, afectando contratos, costos logísticos y cadenas de abastecimiento.
Hasta ahora, Estados Unidos no emitió una postura oficial sobre el conflicto, y la posibilidad de una intervención directa permanece como una hipótesis. Sin embargo, en ausencia de acción efectiva por parte de organismos regionales, Trump podría verse forzado a actuar si la escalada comercial compromete su influencia o intereses estratégicos en la región andina.
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