
Foto: x @MinSaludCol
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el 10 de agosto dejó una crisis educativa que ahora obliga a reorganizar miles de jornadas escolares. Según el balance presentado por la ministra de Educación, Viviane Morales, unas 3.100 instituciones resultaron afectadas y 811 colapsaron completamente tras el movimiento telúrico.
La emergencia se suma a un balance oficial que hasta el momento registra 319 muertos, 4.506 heridos, 260 desaparecidos y 364 personas rescatadas con vida. Frente al impacto sobre la infraestructura escolar, el Ministerio de Educación anunció un plan de choque orientado a mantener la continuidad académica en los municipios más afectados.
"Hay que ver qué planes de flexibilización hay para que los estudiantes no se nos atrasen, no pierdan clases y no pierdan el semestre", explicó Morales. La estrategia se aplicará por fases y dependerá de las condiciones de conectividad, seguridad e infraestructura disponibles en cada territorio afectado.
Clases flexibles para sostener el calendario escolar
En las zonas con acceso estable a internet, la primera respuesta contempla educación virtual para reducir las interrupciones mientras se recuperan los espacios escolares. Cuando esa alternativa resulte insuficiente, el Gobierno buscará sedes de iglesias y cajas de compensación familiar para organizar encuentros presenciales durante la semana.
Mientras continúan las evaluaciones, estos espacios permitirán encuentros temporales entre estudiantes, maestros y tutores en zonas donde las escuelas no puedan operar. Para las comunidades rurales dispersas, el plan incorpora conectividad satelital, tabletas y contenidos del programa Colombia Aprende, plataforma educativa administrada por el Ministerio de Educación.
Cerca de 6.000 tutores pedagógicos serán redirigidos hacia las zonas de emergencia para acompañar las actividades académicas y apoyar a las comunidades escolares afectadas. Morales explicó que el esquema no podrá reproducir completamente las condiciones aplicadas durante la pandemia, porque padres y adultos responsables continuarán desarrollando sus actividades laborales.
Recursos iniciales mientras continúa la evaluación
La continuidad escolar avanza junto con la atención de los daños físicos, cuya magnitud todavía impide calcular el costo definitivo de la reconstrucción educativa. El Gobierno redireccionó inicialmente alrededor de 500.000 millones de pesos colombianos procedentes de recursos destinados a infraestructura y financiamiento previamente disponible para el sector.
Parte de esos fondos corresponde a créditos vigentes con la Banca de Desarrollo de América Latina y el Caribe y recursos para infraestructura educativa. "Trajimos ya recursos que teníamos de la CAF y recursos que había apropiados para planes de infraestructura, pero los estamos redirigiendo todos a las zonas afectadas", añadió Morales.
La prioridad inmediata serán los 811 colegios colapsados, mientras continúan los censos técnicos para establecer qué intervenciones requieren las demás instituciones dañadas. Autoridades locales y secretarías de educación trabajarán con el Ministerio para revisar la seguridad de las aulas que permanecen en pie antes de reanudar actividades.
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