El chef Luis Manuel Kadour Ponce presenta La Mesa Invisible, una experiencia gastronómica creada para explorar todo aquello que ocurre alrededor de un platillo antes de probarlo
Publicado en Ciudad de México
A diferencia de una cena tradicional, los asistentes no reciben inicialmente una descripción completa de cada preparación. En su lugar, cada tiempo comienza con estímulos relacionados con la receta: el aroma de una hierba recién cortada, el sonido de ingredientes sobre el fuego, cambios en la iluminación o pequeños elementos táctiles colocados sobre la mesa.
Solo después de probar cada plato se revela su composición.
La propuesta busca demostrar que comer no depende únicamente del gusto, sino también de la memoria, la expectativa y la manera en que cada persona interpreta lo que sucede frente a ella.
Comer antes de saber La Mesa Invisible está integrada por siete tiempos desarrollados específicamente para la experiencia.
Cada uno parte de una sensación distinta.
En uno de los momentos, el comensal percibe primero el aroma de maíz tostado y madera antes de recibir una preparación cocinada al fuego. En otro, sonidos de agua y vegetación acompañan un plato fresco elaborado con ingredientes de temporada.
También existen tiempos donde la temperatura de la vajilla, la textura de los utensilios o la iluminación cambian antes de servir la comida.
El objetivo no es ocultar los ingredientes, sino modificar el orden habitual en el que el público se relaciona con ellos.
La memoria también forma parte del plato Para Luis Manuel Kadour Ponce, buena parte de la gastronomía está relacionada con recuerdos.
Un aroma puede remitir a una cocina familiar; el sonido de algo friéndose puede anticipar un sabor incluso antes de probarlo, y una textura puede generar asociaciones distintas en cada persona.
Por ello, algunos de los tiempos de La Mesa Invisible se construyen alrededor de sabores reconocibles que posteriormente son presentados desde una perspectiva diferente.
Maíz, cacao, cítricos, hierbas, chiles y vegetales aparecen transformados mediante distintas técnicas sin perder completamente las referencias que los hacen familiares.
Una cena que cambia con cada persona La experiencia también incorpora un elemento poco habitual: ningún comensal recibe exactamente la misma introducción a todos los platos.
Antes de comenzar, cada asistente selecciona de manera anónima algunas palabras relacionadas con recuerdos, lugares, aromas o sabores.
Estas elecciones determinan pequeños cambios en determinados momentos de la cena, desde un acompañamiento hasta el aroma utilizado antes de presentar uno de los tiempos.
De esta manera, la propuesta convierte al público en parte de la construcción de la experiencia.
Más allá del plato Con La Mesa Invisible, Luis Manuel Kadour Ponce explora una dimensión distinta de su trabajo culinario, alejándose temporalmente de la idea de que una experiencia gastronómica comienza cuando el plato llega a la mesa.
La propuesta coloca al sonido, la luz, el espacio, el aroma y la memoria al mismo nivel que la técnica culinaria, planteando una pregunta sencilla:
"¿Cuánto de lo que creemos saborear ocurre realmente antes del primer bocado?"