
Foto: Sergio F Cara (NotiPress)
Por primera vez en la historia, el Mundial se divide en tres, repartiendo la responsabilidad en los tres países anfitriones para acoger el mayor campeonato del mundo. El torneo de fútbol tiene ahora como sede no solo tres naciones diferentes, sino también tres realidades distintas. Si bien el Mundial 2026 promete ganancias enormes (millones de visitantes, estadios llenos y gasto turístico en hoteles, transporte, comida y entretenimiento), su impacto se diferencia según el país.
Estados Unidos concentra el mayor negocio
Estados Unidos aparece como el motor financiero del torneo con 78 partidos. Open Economics, junto con la FIFA y la Organización Mundial del Comercio (OMC), estima una asistencia de 5.2 millones de personas en territorio estadounidense, con 1.2 millones de visitantes extranjeros y un gasto directo superior a 11,000 millones de dólares.
Se estima que los ingresos fiscales para gobiernos locales, estatales y federal sean de 3,400 millones de dólares. Además, se espera que se generen 185 mil puestos de trabajo.
La Asociación estadounidense de hoteles y alojamientos (AHLA) reportó un escenario menos optimista en reservas. En Los Ángeles, la demanda aparece por debajo de lo previsto, mientras en Nueva York se observan barreras para viajeros internacionales y preocupaciones geopolíticas. El informe de AHLA señaló: "Aún con una creciente anticipación global, el camino hacia los Estados Unidos para viajeros del Mundial se siente cada vez menos como una bienvenida de alfombra roja".
El contexto político también pesa. El Gobierno de Donald Trump celebra la llegada del Mundial 2026 a su país. No obstante, su optimismo contrasta con la severidad de sus políticas migratorias. En mayo de 2025, el vicepresidente JD Vance dijo: "Queremos que vengan. Queremos que lo celebren. Queremos que vean el partido. Pero cuando se acabe el tiempo tendrán que irse a casa".
El secretario de Transporte, Sean Duffy, reforzó ese mensaje: "Visiten los Estados Unidos, pero no se queden más allá del tiempo que autoriza el visado".
Los eventos masivos se convirtieron en fuente de inseguridad para los migrantes que temen caer en una trampa por parte de los agentes de inmigración. De todas formas, organismos como el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) aseguraron que su prioridad absoluta durante el Mundial será salvaguardar la seguridad nacional y pública de los eventos, y no realizar redadas o controles migratorios masivos entre los asistentes.
Por otro lado, las ciudades sedes han señalado irregularidades. Varios gobiernos locales calificaron los contratos firmados con la FIFA como "el peor trato de la historia", debido a que la organización se queda con miles de millones en ganancias comerciales mientras las ciudades asumen los gastos operativos y el mantenimiento diario de las canchas.
México apuesta al consumo local
México tendrá 13 partidos y el partido inaugural en el Estadio Azteca, un factor de visibilidad internacional para el país. La Federación Mexicana de Fútbol (FMF) y la Secretaría de Turismo prevén 5.5 millones de visitantes durante junio y julio, incluyendo turismo nacional, viajeros extranjeros con boleto y flujo vacacional regular.
De acuerdo con la FMF, se espera una derrama económica de alrededor de 3 mil millones de dólares. Además, se tiene previsto:
- Aficionados en estadios: entre 836,000 y 1.2 millones.
- Turistas internacionales exclusivos del torneo: unos 280,000.
- Impacto promedio por partido: US$311.5 millones.
- Empleo: entre 24,000 y 105,000 puestos temporales directos e indirectos.
Las ganancias no será el mejor recuerdo para México. El Comisionado de la Federación Mexicana de Fútbol confirmó que la inversión total en infraestructura para las sedes mexicanas (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) escaló hasta los $12 mil millones de dólares, mientras que la derrama económica esperada para el país es de solo $3 mil millones.
Aun así, hay optimismo en el mercado. La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) estima que el comercio local podría captar entre 8,500 y 10,000 millones de pesos, con alimentos preparados, bebidas, abarrotes, cerveza y souvenirs como principales rubros. Para una reunión de 10 personas durante un partido, el organismo calculó un gasto aproximado de 3,000 pesos.
No obstante, el sector hotelero no recibe buenas noticias aún. Según la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras (ANCH), los niveles de reservación y ocupación que se encuentran entre el 60% y el 65%, una cifra que se ubica por debajo del 80% proyectado originalmente a inicios de año.
Canadá espera alto crecimiento turístico
Canadá, por su parte, es la gran sede debutante del torneo y tendrá 13 partidos repartidos entre Toronto y Vancouver. Deloitte Canadá y la FIFA calculan una contribución neta de 2,000 millones de dólares canadienses (CAD) al PIB, mientras el impacto total en producción bruta llegaría a CAD 3,800 millones.
El país espera recibir a más de un millón de fanáticos, de los cuales, se estima que producirán 24,100 empleos y CAD 155 millones por partido. El Consejo Mundial del Viaje y el Turismo (WTTC) ubica a Canadá como el país coanfitrión con mayor crecimiento porcentual esperado en PIB turístico, con un repunte de 6.4%.
Sin embargo, el optimismo no es el mejor en el país y no solo tiene que ver con la falta de cultura futbolera. Las ciudades sede de Canadá han enfrentado un aumento drástico en los costos operativos. En Vancouver, las estimaciones iniciales de 230 millones de dólares canadienses se triplicaron a $729 millones. Los costos de seguridad, cierres de calles y las renovaciones en estadios como el BC Place y el BMO Field suponen inversiones de hasta $1 billón en total.
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