
Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) celebrada el 1 de julio marcó un punto de inflexión para el acuerdo comercial más importante de Norteamérica. Mientras las expectativas canadieses y mexicanas apuestan por mejorar las condiciones de intercambios de mercancías en un clima de aranceles, Washington modificó el panorama dando paso a un nuevo sistema de revisión.
Tras 6 años de implementación, el T-MEC modernizó la dinámica comercial de los tres países en un clima económico, social y tecnológico marcado por las transformaciones del 2020. Desde la pandemia, hasta el boom de los centros de datos y la inteligencia artificial, la colección de cambios globales que enfrentó el tratado ha definido las rutas para mantener la salud de los negocios transfronterizos.
Sin embargo, la influencia política de Estados Unidos en las decisiones del T-MEC representa un desafío para Canadá y México. De acuerdo con economistas del Tecnológico de Monterrey, el gobierno del presidente Donald Trump persigue una revisión del tratado basado en los intereses de seguridad nacional.
Ello se refleja en controles sobre el comercio de Canadá y México con naciones rivales a Washington, en particular China y Rusia. Asimismo, el mandatario persigue un acceso prioritario al intercambio de mercancías, ante lo cual aseguró tener la disposición de continuar con las sanciones arancelarias.
Bajo el nuevo mecanismo de Trump, presentado en el contexto de revisión, el T-MEC no se negociará en su totalidad. En su lugar, los tres países sostendrán reuniones periódicas para abordar temas específicos en materia de seguridad, ello con el objetivo de atender diferencias puntuales sin modificar el acuerdo y permitir la revisión anual. Entre las áreas críticas que participarán en las reuniones se encuentran el sector energético, agroalimentario, y automotriz.
Pese a las decisiones de EEUU, el T-MEC va a seguir hasta 2036
Durante la conferencia matutina del 1 de julio, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, explicó en rueda de prensa que la iniciativa de Estados Unidos no frenará completamente el T-MEC. Gracias al respaldo del artículo 34.7, la falta de renovación del tratado reduce su expiración de 16 a 10 años, por lo cual continuará hasta 2036.
En la opinión del Instituto CATO, Estados Unidos no tiene las facultades para terminar de manera unánime un acuerdo regional de este calibre, en tanto debe pasar por los poderes legislativos. Asimismo, ante el respaldo de más de 1.99 billones de dólares en el comercio trilateral según cifras de 2024, Washington no puede tomar el riesgo de eliminar un tratado tan redituable, agregó el centro de investigación.
Por ello, las revisiones anuales del T-MEC planteadas no representan una medida para erosionar el acuerdo. No obstante, hacia los retos de sostenibilidad, crecimiento de nuevas tecnologías, y retos geopolíticos por la parálisis en el estrecho de Ormuz, el control político-comercial de las modificaciones del tratado cobró protagonismo.
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