
Foto: Sergio F Cara (NotiPress/Composición)
La política educativa del Estado de México enfrenta un reto que va más allá de anunciar nuevas obras o realizar jornadas escolares: dar continuidad a las acciones para que produzcan resultados sostenidos. Dos iniciativas recientes apuntan a esa lógica. Mientras más de 900 escuelas participaron en una jornada de restauración forestal que compromete a las comunidades escolares con el cuidado posterior de los árboles, en Texcoco comenzó la construcción de un nuevo bachillerato cuyos estudiantes iniciarán clases en instalaciones provisionales antes de trasladarse a la sede definitiva.
En el primer caso, el Gobierno mexiquense destinó más de 80 mil árboles para la Jornada Estatal de Restauración Hidrológico-Forestal "Regresa a Clases Plantando un Árbol", con participación de planteles estatales, federales, particulares y unidades académicas de la Universidad Autónoma del Estado de México. La actividad forma parte del proyecto Bosque Escuela, desarrollado por Probosque y la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación.
Capacitación
Por su parte, la intervención, no concluye con la plantación. Personal técnico capacitó previamente a las comunidades escolares sobre las condiciones necesarias para favorecer la supervivencia de los ejemplares. Después de la jornada, cada comunidad asumió el compromiso de dar seguimiento al riego, protección y desarrollo de los árboles, con la intención de que la recuperación de áreas verdes continúe en los espacios educativos.
Ese componente de continuidad también aparece en la expansión de infraestructura educativa en Texcoco. Como parte del Plan Integral de la Zona Oriente del Estado de México, inició la construcción del Bachillerato Nacional "Margarita Maza", con una inversión federal de 17.1 millones de pesos y capacidad para 300 estudiantes. El plantel forma parte de los 52 Bachilleratos Nacionales previstos para la entidad.
Así, la nueva sede todavía estará en construcción cuando comiencen las actividades académicas. El ciclo para este plantel iniciará el 15 de septiembre en el turno vespertino de una secundaria, mientras concluyen las obras. La entrega del inmueble definitivo está prevista antes de finalizar 2026.
En este contexto, la transición obliga a mantener simultáneamente la operación educativa y el avance de la infraestructura. El proyecto contempla tres aulas didácticas, área administrativa, talleres de cómputo y arte, núcleos sanitarios, bodega y cancha techada. A esto se suma una inversión estatal reportada de 283 millones de pesos en Texcoco para infraestructura, becas, estímulos deportivos, mobiliario y equipamiento educativo. Además, 70 escuelas del municipio recibirán recursos del programa La Escuela es Nuestra.
Para ambos casos, el resultado depende de una fase posterior a la acción inicial. Para la jornada ambiental, el indicador no será únicamente cuántos árboles fueron plantados, sino cuántos logran sobrevivir y desarrollarse bajo el cuidado de las comunidades escolares. Para el nuevo bachillerato, el proceso no terminará con el inicio provisional de clases, sino con la conclusión de la sede y el traslado efectivo de los estudiantes.
Puede entenderse que la política educativa mexiquense muestra dos formas distintas de una misma exigencia: convertir intervenciones puntuales en procesos sostenidos. La continuidad del cuidado ambiental y la conclusión de infraestructura aparecen como elementos necesarios para que las acciones anunciadas se traduzcan en resultados dentro de las escuelas.
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