
Foto: Presidencia de Brasil
La posibilidad de trabajar cinco días por semana volvió al centro de la escena en Brasil. El nuevo proyecto enviado por el Gobierno abrió una discusión que toca salario, descanso, productividad y costos laborales.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva remitió al Congreso un proyecto de ley para terminar con la escala laboral de seis días de trabajo por uno de descanso. La propuesta contempla una semana laboral de cinco días y una reducción de horas sin afectar el salario. Además, fue enviado con régimen de urgencia, por lo que el Congreso deberá debatirlo y votarlo en un plazo de hasta 45 días.
Lula confirmó la iniciativa en sus redes sociales y presentó la medida como un cambio orientado al bienestar social. En ese mensaje, sostuvo que el proyecto representa un avance hacia "un país más justo y con más calidad de vida para todos".
Puntos centrales del proyecto laboral en Brasil
Otro punto central del proyecto busca asegurar que menos horas trabajadas no impliquen una baja en los ingresos. Según las notas difundidas sobre la iniciativa, el mandatario también vinculó la medida con los avances tecnológicos y el aumento de la productividad.
La reducción de la jornada laboral a cinco días no aparece como una demanda nueva en Brasil. Desde hace años, sindicatos y sectores populares impulsan cambios sobre la escala 6x1, que hoy ocupa una parte importante del debate legislativo.
Brasilia ya discute, en paralelo, una propuesta de enmienda constitucional sobre el mismo tema. Hugo Motta, presidente de la Cámara de Diputados, aclaró que el proyecto del Ejecutivo no interrumpirá el trámite de esa iniciativa previa.
Sin embargo, ambos caminos legislativos avanzan con ritmos distintos dentro del Congreso brasileño. Mientras la urgencia constitucional obliga a votar el proyecto en semanas, la enmienda requiere comisión especial y dos votaciones en ambas cámaras.
Ese contraste volvió más visible una discusión que ya tenía impacto político y laboral. En un año electoral, la propuesta pasó a ocupar un lugar relevante dentro del programa de Gobierno que Lula impulsa rumbo a una nueva candidatura.
La reacción del sector industrial también sumó presión al debate en curso. La Confederación Nacional de la Industria expresó preocupación por la reducción de la jornada y señaló que el debate es "legítimo y necesario".
De acuerdo con esa entidad, una jornada de 40 horas semanales podría elevar hasta 7 % al año los costos de los trabajadores formales. Esa advertencia instala otro eje de la discusión, centrado en el efecto económico de un eventual cambio normativo.
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