Ciudad de México,
Martín Olivera
Crédito foto: Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile
El nuevo pacto entre Chile y Estados Unidos coloca a los minerales críticos en el centro de una discusión que trasciende la minería. Estos materiales sostienen baterías, redes eléctricas, turbinas, pantallas e imanes, por lo que su suministro se volvió una prioridad industrial para varias economías.
A través de un Memorándum de Entendimiento, conocido como MOU, Chile y Estados Unidos acordaron en Santiago, el 20 de abril, cooperar en exploración, inversión, intercambio de experiencias y procesamiento. La Cancillería chilena precisó que el instrumento no crea obligaciones vinculantes ni otorga derechos preferentes, sino que ordena una agenda de trabajo bajo las normas de cada país.
En términos prácticos, el acuerdo abre un marco para identificar proyectos, atraer capital y compartir capacidades técnicas en distintas etapas de la cadena de valor. También enlaza esta firma con las consultas sobre minerales críticos y tierras raras que ambos países establecieron en una declaración conjunta suscrita el 12 de marzo.
Cuatro frentes de trabajo quedaron detallados en el texto conjunto: fortalecer cadenas de suministro, detectar proyectos prioritarios, gestionar chatarra mineral y explorar financiamiento público y privado. Bajo esa lógica, el nuevo memorando no fija cuotas de exportación, pero sí organiza conversaciones técnicas y posibles inversiones futuras.
Las tierras raras no son un solo mineral, sino un grupo de 17 elementos químicos que incluye escandio, itrio y los lantánidos. Aunque varias de esas sustancias no son especialmente escasas, su extracción, separación y refinado resultan complejos y estratégicos para la industria contemporánea.
Su importancia radica en que intervienen en imanes de alta potencia, vehículos eléctricos, turbinas eólicas, pantallas, catalizadores y otros equipos avanzados. La Agencia Internacional de la Energía indicó que la demanda de litio creció casi 30% en 2024, mientras níquel, cobalto, grafito y tierras raras subieron entre 6% y 8%.
En Chile llegan a esta conversación con una posición destacada en la oferta mundial de recursos mineros. El país es el principal productor global de cobre y el segundo de litio, aunque su presencia en tierras raras sigue siendo limitada.
La Casa Blanca informó en enero que Estados Unidos dependía totalmente de importaciones netas en 12 minerales críticos y que en otros 29 esa dependencia superaba 50%. Ese dato ayuda a explicar por qué Washington acelera acuerdos con países productores y por qué Chile gana peso en esta discusión industrial.
Estados Unidos informó en febrero que firmó once marcos bilaterales nuevos sobre minerales críticos y que busca ampliar instrumentos de financiamiento para ese sector. Para Chile, el texto abre espacio para ampliar capacidades en etapas de procesamiento y desarrollo técnico, además de la extracción.
La cooperación prevista en el entendimiento firmado abarca desde la exploración hasta el procesamiento y se suma a otros acuerdos mineros suscritos por Chile con distintos socios. La declaración conjunta de marzo estableció además que la primera ronda de consultas técnicas debía realizarse dentro de los siguientes 15 días para consensuar otro acuerdo sobre estas materias.