De Ceuta a Europa, así escaló el conflicto migratorio entre España e Italia

 07-08-2026
Axel Olivares
   
Portada | Internacional
Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)

Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)

La crisis migratoria que vivió Ceuta provocó una fuerte sacudida en la relación entre España y otros miembros de la Unión Europea. Pero mientras todos los países comenzaron a bajar la guardia a medida que se apagaba la posibilidad de que entren miles de indocumentados a Europa por medio de España, hubo uno que llevó el conflicto a otro nivel.

El Gobierno de Giorgia Meloni puso en tela de juicio la seguridad del espacio Schengen e impuso controles a las personas procedentes de España. Madrid, tras exigir sin éxito su retirada, respondió con medidas equivalentes para quienes lleguen desde territorio italiano, lo cual genera un quiebre entre dos de los miembros más sólidos de la organización.

Ceuta marca el principio del conflicto

Imágenes de la llegada de migrantes marroquíes a Ceuta desde las costas de Ceuta.

Imágenes de la llegada de migrantes marroquíes a Ceuta desde las costas de Ceuta.

El conflicto estalló a finales de julio, cuando miles de personas lograron acceder desde Marruecos al enclave español en África. La jornada más crítica se produjo el 30 de julio, cuando la llegada masiva disparó la preocupación de varios gobiernos europeos.

Los gobiernos de Italia, Finlandia, Dinamarca y Francia expresaron una profunda preocupación por lo ocurrido en Ceuta. El temor principal del bloque radicó en los "movimientos secundarios", es decir, que los migrantes que ingresaron por España terminen trasladándose hacia el norte y centro del continente aprovechando la libre circulación europea.

Más de 70 mil personas ingresaron ilegalmente a Ceuta, una ciudad de casi la misma cantidad de habitantes. No obstante, la crisis mermó con el regreso de la mayoría de migrantes a Marruecos. Para ahuyentar los temores de la UE, el Gobierno de Pedro Sánchez defendió que el régimen especial de Ceuta y Melilla hace "imposible" alcanzar el continente europeo sin atravesar un control policial.

Desde Roma, sin embargo, la situación siguió siendo interpretada como un riesgo para la seguridad de las fronteras europeas. "Las imágenes que llegan desde Ceuta son impresionantes y demuestran, una vez más, que la inmigración clandestina fuera de control representa una amenaza concreta para la seguridad de las fronteras europeas", escribió Giorgia Meloni.

Fuente: X @GiorgiaMeloni

Fuente: X @GiorgiaMeloni

La crítica italiana no quedó limitada a lo ocurrido en Ceuta. Antonio Tajani, viceprimer ministro y titular de Asuntos Exteriores de Italia, apuntó también contra la política migratoria del gobierno de Sánchez. Roma cuestionó especialmente la regularización extraordinaria de migrantes promovida por el Ejecutivo español y planteó que ese tipo de medidas podía aumentar la presión sobre las fronteras europeas.

En efecto, Italia decidió suspender temporalmente la libre circulación para las personas procedentes de España e introducir controles con el argumento de proteger su seguridad nacional.

La decisión provocó una reacción inmediata en Madrid. José Manuel Albares, ministro español de Asuntos Exteriores, convocó al embajador italiano y exigió la retirada de las restricciones. Albares calificó la medida de "injusta e injustificable" y aseguró que los movimientos secundarios de migrantes desde España hacia Italia son "prácticamente cero".

La crisis llega a los ministros del Interior de la UE

Mientras crecía la tensión entre Madrid y Roma, los ministros del Interior de la Unión Europea se reunieron por videoconferencia para discutir la crisis migratoria. El encuentro había sido solicitado por España y otros 22 países.

Sánchez había reclamado una "respuesta común" y expresado su "seria preocupación" por la reacción de algunos gobiernos europeos. También criticó lo que consideraba una respuesta "asimétrica" basada en "prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos".

A pesar de las diferencias, la reunión terminó con un mensaje de respaldo a España. Los ministros expresaron su "firme solidaridad" y apoyaron el fortalecimiento de las fronteras exteriores de la Unión Europea.

El comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, incluso aseguró: "Por el momento, creo que Europa ha superado definitivamente esta prueba".

El ultimátum fracasa y Roma mantiene los controles

España dio entonces un ultimátum político a Italia para que levantara las restricciones. No obstante, Roma rechazó dar marcha atrás. El gobierno italiano confirmó que los controles sobre las llegadas procedentes de España continuarían "hasta al menos el 15 de agosto".

Italia condicionó una eventual revisión de la medida a tener certeza de que no existían "riesgos de seguridad o terrorismo, ni una nueva oleada migratoria" hacia territorio europeo. La negativa dejó abierta la puerta a una respuesta española.

Madrid responde con controles a los viajeros italianos

Fuente: X @sanchezcastejon

Fuente: X @sanchezcastejon

Tras el rechazo italiano, España decidió aplicar una medida equivalente. El Gobierno anunció el restablecimiento temporal de controles en las fronteras interiores de puertos y aeropuertos para los desplazamientos procedentes de Italia.

Las restricciones comenzarán a aplicarse a las 00:00 horas del sábado 8 de agosto. Los viajeros deberán presentar documento de identidad o pasaporte y acreditar su nacionalidad. En el caso de ciudadanos de terceros países, también podrá exigirse visado o permiso de residencia. La medida española permanecerá vigente hasta las 00:00 horas del 7 de septiembre, salvo que cambien las circunstancias que motivaron su adopción.

Una de las conexiones más populares en la UE, en peligro

Fuente: Pexels

Fuente: Pexels

Esta confrontación afecta a uno de los flujos más habituales dentro de la UE. España e Italia se encuentran de forma constante entre los tres países más visitados de la Unión Europea. El flujo de turistas en ambas direcciones supera habitualmente los 8 a 10 millones de viajeros anuales.

La ruta aérea que conecta Madrid y Barcelona con Roma y Milán es de las más transitadas de Europa, operando cientos de vuelos diarios. A esto se suman las rutas marítimas (ferris) regulares que conectan Barcelona con puertos como Civitavecchia (Roma), Génova y Porto Torres.

Además, España es el destino favorito de los estudiantes universitarios italianos, e Italia es el segundo destino más elegido por los estudiantes españoles. Cada año, decenas de miles de jóvenes se trasladan entre ambos países bajo este programa.




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