Ciudad de México,
Martín Olivera
Crédito foto: x @Sec_Noem
Estados Unidos intensificó su cerco naval en el mar Caribe tras interceptar el buque petrolero Verónica, vinculado al transporte de crudo sancionado procedente de Venezuela. La operación fue ejecutada antes del amanecer por unidades navales que partieron desde el portaaviones USS Gerald R. Ford. De acuerdo con los reportes oficiales, el abordaje se realizó sin registrar incidentes y dentro de los lineamientos operativos de la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear.
Detectado en una ruta prohibida, el Verónica fue clasificado como un buque en violación directa de la cuarentena sobre transporte de crudo sancionado. Infantes de marina y personal de la Guardia Costera realizaron la incautación, con apoyo logístico del USS Iwo Jima, el USS San Antonio y el USS Fort Lauderdale. Estas plataformas navales, parte del Grupo de Preparación Anfibia, están habilitadas para operaciones de interdicción en alta mar.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, declaró en redes sociales: "El buque tanque Verónica había pasado previamente por aguas venezolanas y estaba operando en desafío a la cuarentena establecida por el presidente Trump". Añadió que la acción fue ejecutada con "estrecha coordinación con nuestros colegas" del ejército y de los departamentos de Estado y Justicia. También afirmó: "Nuestros heroicos hombres y mujeres de la Guardia Costera una vez más aseguraron una operación ejecutada impecablemente, de acuerdo con el derecho internacional".
Esta incautación representa la sexta operación de este tipo desde diciembre de 2025. Las autoridades estadounidenses reportaron la intercepción de los buques Olina, Vela 1, Marinera y Skipper, todos vinculados al transporte de petróleo bajo sanción. La mayoría de estas embarcaciones operaban con documentación irregular o bajo banderas consideradas falsas.
La serie de operativos se intensificó luego de la captura de Nicolás Maduro, ocurrida el 3 de enero de 2026. Esta acción marcó el inicio de una fase de presión ampliada por parte de Washington, que incluye bloqueo naval, incautaciones de activos y control del comercio de crudo. Como parte de un cerco ampliado, las intercepciones buscan impedir que embarcaciones sancionadas operen con libertad en aguas internacionales.
Estados Unidos mantiene activos los patrullajes navales y la vigilancia aérea sobre las rutas tradicionales del transporte petrolero venezolano. Las operaciones están dirigidas a desarticular las redes logísticas que intentan evadir sanciones impuestas en el contexto de las medidas vigentes desde 2019. Autoridades indicaron que estas acciones continuarán bajo supervisión militar y coordinación interinstitucional.
Paralelamente, se anunció un plan para comercializar crudo venezolano bajo administración directa del Gobierno estadounidense. El acuerdo, valorado en aproximadamente 2 mil millones de dólares, incluye entre 30 y 50 millones de barriles ya almacenados para su venta. Los ingresos iniciales, estimados en 500 millones de dólares, fueron depositados en cuentas supervisadas en el extranjero.
La estatal PDVSA confirmó que mantiene negociaciones con Estados Unidos para formalizar operaciones dentro de un esquema comercial "legal, transparente y beneficioso para ambas partes". La intención, según declaraciones oficiales, es canalizar las ventas dentro de parámetros regulados que excluyan a entidades sancionadas.