Ciudad de México,
Ali Figueroa
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress)
Tras las iniciativas de negociación entre Estados Unidos e Irán en la sede de Ginebra el 26 de febrero de 2026, el presidente estadounidense, Donald Trump, informó que no está feliz con los resultados en materia de energía nuclear. En rueda de prensa desde la Casa Blanca el 27 de febrero, el mandatario estadounidense aseguró estar listo para una ofensiva militar en la región si las autoridades iraníes no aceptan los términos de Washington, especialmente el freno al procesamiento de uranio enriquecido.
Con un despliegue militar que representa cerca del 50% de la capacidad total aeronáutica del país, Estados Unidos colocó a sus tropas en la proximidad del territorio iraní desde enero del presente año, reveló ACLED. De acuerdo la organización sin fines de lucro especializada en análisis de datos de guerra, Washington cuenta con la capacidad militar, tanto para supervisar confrontaciones balísticas aisladas, como para iniciar una guerra frontal con Irán con una presencia militar no vista desde el 2003.
En la opinión del presidente Trump, las fuerzas armadas desplegadas en la zona de coyuntura geopolítica con Irán representa una medida para salvaguardar la seguridad nacional. Para el Gobierno de Estados Unidos, el posicionamiento estratégico en esta región de Medio Oriente responde a las nuevas órdenes ejecutivas de manejo del terrorismo, situación paralela a los operativos en Latinoamérica.
Por ello, ante las diplomacia con Israel y las relaciones bilaterales de infraestructura energética, Washington ejerce presión internacional en el territorio desde dos frentes: el respaldo a las protestas, y las limitaciones para el programa nuclear iraní. Si bien las autoridades estadounidenses reiteraron su compromiso por responder a las protestas en Irán, sobre las cuales Trump informó que presuntamente 32 mil personas fueron abatidas por el gobierno de Alí Jamanei, el foco de las advertencias militares estadounidenses pasaron a términos nucleares.
Bajo la línea de negociaciones en Ginebra, las Naciones Unidas informaron el 27 de febrero que el programa nuclear iraní no ofrece datos de transparencia respecto al procesamiento del uranio enriquecido. Cifras del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) consultadas por NotiPress indicaron que el complejo de Isfahán cuenta con este elemento radiactivo en un nivel de pureza de 60%, cercano a los límites para considerarse manufactura de bombas.
Ante las presiones de Washington y las Naciones Unidas, las autoridades de Irán señalaron su disposición por responder con la mano en el gatillo a través de su arsenal de misiles balísticos. En caso de continuar con las restricciones señaladas en Ginebra para abandonar el uranio enriquecido, esta nación podría emplear su armamento contra las bases estadounidenses.
Finalmente, comunicados oficiales consultados por la agencia de noticias señalaron que la antesala de una guerra entre Estados Unidos e Irán desató una serie de preocupaciones diplomáticas a nivel global. Entre las medidas tomadas por agentes internacionales, se encuentra la retirada del personal de relaciones exteriores de Reino Unido y China del territorio iraní.