
Foto: Sergio F Cara (NotiPress)
En medio de la intervención bélica estadounidense que comenzó el pasado 28 de febrero con la Operación Furia Épica, el presidente Donald Trump busca ampliar su estrategia militar contra Irán con la posible toma de la isla de Jark. Este territorio, ubicado a 24 kilómetros de la costa en el norte del Golfo Pérsico, concentra el 90% de las exportaciones de crudo iraní, equivalentes a 1.5 millones de barriles.
Isla de Jark: el centro de operaciones energéticas de Irán
De acuerdo con el presidente Trump, Irán tiene el tiempo contado para tomar decisiones respecto al cambio de gobierno, alto a la ofensiva contra otros territorios, y el freno al proyecto de energía atómica. A través de la red social Truth el 30 de marzo, el mandatario indicó que está dispuesto a destruir la infraestructura energética en caso de no obtener respuesta satisfactoria sobre estos términos.
Cifras compartidas por la firma JP Morgan indicaron que la isla de Jark aporta 16 mil millones de dólares a la economía de Irán. Gracias al comercio petrolero iraní en el estrecho de Ormuz, el país logra tanto suministrar sus necesidades energéticas con plantas de procesamiento, como respaldar a los aliados comerciales en la zona considerada parte de Medio Oriente.
La estrategia diplomática de Trump en clave del comercio en Ormuz y el Golfo Pérsico incluye la disrupción energética que sostiene gran parte de las actividades industriales y militares de Irán. Sin el respaldo de las actividades petroleras y de generación de energía en Jark, la situación iraní podría ampliar el embate a otros territorios.
Disrupciones energéticas y diplomáticas ante la advertencia de Washington sobre la isla petrolera iraní
Según Oil Price, la parálisis de operaciones en Jark tras el plazo del 6 de abril establecido por Trump podría tener efectos negativos sobre una nación clave: Pakistán. Este territorio ofreció ser la sede para nuevos acuerdos bilaterales entre Teherán y Washington, confirmó el portal especializado en el sector energético.
No obstante, autoridades iraníes desmintieron que Estados Unidos entablara comunicaciones para generar acuerdos de paz en Ormuz. Por ello, pese al papel de Pakistán como mediador de la guerra, los intereses de este país se encuentran en línea con mantener la salud petrolera de sus socios comerciales, tales como Arabia Saudita, informó el senador Ishaq Dar.
Por su parte, frente a la amenaza de Estados Unidos sobre Jark, los mercados internacionales de combustibles fósiles presentaron un nuevo episodio de volatilidad. Según datos consultados por NotiPress, el crudo incrementó su precio en 3.5%, equivalente a una tarifa de 103 dólares, la más alta desde 2022.
Aunado a ello, una serie de analistas consideran que la posible ofensiva completa sobre Jark representa un desafío para Washington. En la opinión de Nick Marsh, periodista británico de la BBC, a diferencia del operativo en el mar Caribe que culminó con la captura del expresidente venezolano, Nicolás Maduro, las fuerzas navales y armadas de Estados Unidos se encontrarán frente a un país con las capacidades armamentistas para resistir un ataque frontal.
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