Ciudad de México,
Axel Olivares
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress)
Medio Oriente se encuentra en llamas luego de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel sobre Irán, el sábado 28 de febrero de 2026. La operación, denominada por el Pentágono como "Furia Épica", provocó la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, y generó una respuesta militar inmediata por parte de Irán en varios frentes de la región.
Hasta el 2 de marzo, se han registrado impactos en Israel, países del Golfo, Irán, en el Estrecho de Ormuz y hasta en Chipre. Varias organizaciones ya registran altas consecuencias económicas y humanitarias.
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Desde el inicio de la Operación Furia Épica, se han ejecutado más de 1,000 ataques aéreos contra objetivos estratégicos dentro de Irán. Las ofensivas se concentraron en infraestructuras clave, incluyendo más de 100 centros de mando y control de la Guardia Revolucionaria, entre ellos el Distrito Pasteur en Teherán, considerado el núcleo del poder político del país.
Además, las instalaciones de producción de misiles y almacenes de drones en provincias como Kermanshah, Isfahán y la capital fueron blanco de impactos masivos. Según fuentes militares, gran parte de los sistemas de defensa aérea S-300 de fabricación rusa fueron neutralizados.
También se reportaron bombardeos de precisión sobre sitios nucleares sensibles, como el complejo de Parchin y áreas de investigación en Isfahán y Qom. En el sur del país, ciudades portuarias como Minab y Bushehr sufrieron ataques intensos, y en esta última región se registró el mayor número de víctimas civiles hasta la fecha, debido al impacto en una zona cercana a una escuela primaria.
En represalia por la ofensiva inicial, la Guardia Revolucionaria de Irán lanzó más de 1,200 misiles y drones. En Israel, los ataques alcanzaron Tel Aviv, Beit Shemesh —donde murieron al menos 9 personas— y zonas cercanas a Jerusalén.
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En paralelo, bases militares estadounidenses fueron impactadas en Kuwait (con tres soldados muertos), Baréin, Catar y Emiratos Árabes Unidos (específicamente la base Al Dhafra en Abu Dabi), según reportes oficiales.
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Irán extendió su ofensiva hacia naciones que albergan tropas extranjeras. En Dubái, se reportaron impactos en el hotel Burj Al Arab y la zona de Jumeirah, mientras que en Sharjah se registraron explosiones adicionales. Arabia Saudita confirmó ataques en Riad y su Provincia Oriental.
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En el Mediterráneo, Irán atacó con drones la base aérea británica de Akrotiri, en Chipre. También se reportaron explosiones o alertas en Irak, Jordania, Omán y el sur de Siria, lo que refleja una estrategia de presión regional coordinada.
A pesar de la respuesta iraní, Estados Unidos e Israel continuaron su ofensiva aérea. Se registraron nuevos bombardeos en Teherán, Isfahán, Qom, Karaj y la ciudad de Minab. En Líbano, ataques israelíes mataron a más de 30 personas, incluyendo al jefe de inteligencia de Hezbolá, Hussein Mekled.
La Media Luna Roja estima al menos 555 muertos en Irán, incluyendo altos mandos militares. La cifra incluye un ataque en Minab que destruyó una escuela primaria y provocó la muerte de 153 personas, entre ellas decenas de menores.
En Teherán, los bombardeos impactaron el Distrito Pasteur, donde se ubicaba la oficina del líder supremo, además de ministerios clave y la Organización de Energía Atómica. También fueron destruidos centros de mando de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica y sitios vinculados al programa nuclear en Kermanshah e Isfahán.
AWS (Amazon Web Services) informó sobre un incendio en su centro de datos en Emiratos Árabes Unidos, producto del impacto de objetos no identificados en medio de la ofensiva. El incidente forzó la suspensión temporal del suministro eléctrico.
Teherán declaró el Estrecho de Ormuz como "zona insegura", lo que provocó un cierre de facto. La Guardia Revolucionaria emite advertencias radiales y ha atacado al menos tres embarcaciones, incluyendo un petrolero que se hundió el domingo.
La paralización del tránsito marítimo llevó a empresas como Maersk y MSC a desviar sus rutas, lo que incrementa costos logísticos a nivel global. El cierre afecta directamente las exportaciones de Irak, Kuwait, Catar, Arabia Saudita y Emiratos.
Como consecuencia, el barril de petróleo Brent ya supera los 80 dólares, y expertos anticipan aumentos hasta los 130 dólares si el cierre persiste. Se estima que por este paso transita cerca del 20% del suministro energético mundial. China y otros países asiáticos, que dependen del estrecho para el 75% de su energía, figuran entre los más afectados por esta crisis.