Ciudad de México,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Una disputa territorial de más de un siglo volvió este lunes 4 de mayo al tribunal de Naciones Unidas. El Esequibo enfrenta a Guyana y Venezuela por una región rica en recursos naturales, con antecedentes coloniales, petróleo y reclamos jurídicos opuestos.
La Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, inició audiencias públicas sobre el fondo del caso entre ambos países. El proceso se desarrolla del 4 al 11 de mayo de 2026, dentro del expediente sobre el laudo arbitral de 1899.
Frente al tribunal, Guyana centró su alegato en la frontera establecida a finales del siglo XIX. Venezuela tiene previsto presentar sus argumentos después, con base en el Acuerdo de Ginebra de 1966.
Las audiencias examinan si el laudo arbitral del 3 de octubre de 1899 fijó válidamente la frontera terrestre. Guyana sostiene que esa decisión resolvió el límite, mientras Venezuela afirma que la controversia sigue abierta.
Ante los jueces, el canciller guyanés Hugh Hilton Todd vinculó el caso con la integridad territorial de su país. "Este caso tiene una importancia existencial para Guyana. Afecta a más del 70% de nuestro territorio soberano", declaró.
Todd también describió el impacto que tendría para su país una decisión contraria sobre el territorio disputado. "Para los guyaneses, la sola idea de que nuestro país sea desmembrado es una verdadera tragedia, porque nos veríamos privados de la gran mayoría de nuestras tierras y de sus habitantes. Guyana dejaría de ser Guyana sin ellos", añadió.
La postura guyanesa pide confirmar la validez del trazado de 1899 y cerrar el debate jurídico sobre la frontera. Venezuela, en cambio, rechaza que ese laudo sea la base definitiva para resolver la controversia.
El conflicto se remonta al siglo XIX, cuando el Reino Unido administraba la entonces Guayana Británica. En 1899, un tribunal arbitral fijó una frontera que Guyana considera vigente y Venezuela cuestiona históricamente.
Venezuela sostiene que el territorio formaba parte de su herencia colonial española y objeta el proceso arbitral. Su posición se apoya en el Acuerdo de Ginebra, firmado en 1966 por Venezuela, Reino Unido y la Guayana Británica.
Ese acuerdo reconoció la existencia de una controversia sobre la frontera antes de la independencia de Guyana. Para Venezuela, ese instrumento obliga a buscar una solución práctica y negociada entre las partes involucradas.
Ante la falta de una solución definitiva por vía diplomática, Guyana acudió en 2018 a la Corte Internacional de Justicia. El tribunal confirmó en 2020 su competencia para conocer el caso y permitió avanzar hacia nuevas etapas procesales.
Las tensiones crecieron después de 2015, cuando ExxonMobil encontró importantes yacimientos petroleros frente a la costa guyanesa. La región también concentra recursos como oro, diamantes y madera, además de valor estratégico para ambos países.
En diciembre de 2023, la corte ordenó a Venezuela no modificar la situación vigente del territorio en disputa. En 2025, también pidió abstenerse de organizar elecciones en la zona mientras continúa el proceso judicial.
La audiencia continuará con los argumentos de Venezuela y las respuestas previstas por el calendario del tribunal. La decisión final deberá pronunciarse sobre la validez del laudo de 1899 y sus efectos sobre la frontera.