Ciudad de México,
Sergio F Cara
Crédito foto: X @netanyahu
El acuerdo marco entre Israel, Líbano y Estados Unidos abrió una nueva etapa en la frontera norte israelí, mientras profundizó las diferencias dentro del gobierno de Benjamin Netanyahu sobre el alcance de la estrategia frente a Hezbolá e Irán. El primer ministro sostuvo que el entendimiento fortalece la posición israelí, aunque varios integrantes de su gabinete rechazaron la iniciativa y pidieron mantener la presión militar.
Durante una conferencia de prensa realizada el 27 de junio de 2026, Netanyahu afirmó que el pacto modifica el equilibrio regional en favor de Israel. "Este acuerdo fortalece a Israel y al Líbano, y debilita a Irán y a Hezbolá", declaró. También agregó: "Esto es un presagio de lo que está por venir. Seguiremos haciendo todo lo necesario para restablecer la seguridad de los habitantes del norte, tal como lo hicimos con éxito en el sur. Lo logramos una vez más gracias al heroísmo de los combatientes y comandantes, y también gracias a su firme resistencia, habitantes del norte".
Así, el mandatario atribuyó ese escenario a las operaciones militares desarrolladas por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Según explicó, durante las últimas dos semanas fueron abatidos ocho comandantes de la Fuerza Radwan y más de 200 integrantes de Hezbolá. Además, señaló que desde el inicio de la guerra la cifra supera los 9 mil combatientes. Añadió que las FDI mantienen posiciones estratégicas, entre ellas la fortaleza de Beaufort, además de búnkeres, túneles y otras infraestructuras vinculadas con Hezbolá.
Respecto al desarrollo de las operaciones, advirtió que la amenaza de los drones explosivos continúa vigente. "Aún no hemos terminado", afirmó al señalar que Israel aspira a convertirse en "el primero en el mundo en encontrar una solución" frente a ese tipo de ataques. Sobre las conversaciones entre Washington y Teherán, indicó: "No fuimos parte del acuerdo con Estados Unidos e Irán; tenemos nuestros propios intereses y los expresaremos". También informó que una delegación israelí viajará a Washington para presentar la posición del país respecto al futuro del programa nuclear iraní.
Las declaraciones del primer ministro fueron acompañadas por una descalificación del papel de Irán dentro del nuevo entendimiento. "Líbano, Israel y Estados Unidos le están diciendo, en esencia, a Irán: Esto no es asunto tuyo. No tienes ninguna relevancia aquí. No tienes ninguna participación ni papel que desempeñar, ni tú, ni Hezbolá, ni ninguna organización terrorista", sostuvo.
Mientras tanto, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, rechazó el acuerdo y lo calificó como "un grave error". En una publicación en X afirmó que representa "un error histórico, una terrible oportunidad perdida y un lamento para generaciones". También cuestionó la posibilidad de que el ejército libanés desmantele a Hezbolá y aseguró: "La ilusión de que el ejército libanés salvaguardará la seguridad y hará valer su soberanía en el sur del Líbano es, en el mejor de los casos, una ilusión peligrosa, y en el peor, un autoengaño".
Por su parte, el ministro de Defensa, Israel Katz, declaró que Israel mantendrá su presencia en territorio libanés hasta que Hezbolá sea desarmado y existan garantías para la seguridad de los habitantes del norte israelí. Katz indicó que, junto con Netanyahu, ordenó a las FDI prepararse para una permanencia prolongada en la zona de seguridad y afirmó que el acuerdo entre Estados Unidos, Israel y Líbano representa un "golpe estratégico para Irán" tras el fracaso de Teherán en su intento de forzar una retirada israelí del Líbano.